En un contexto marcado por la crisis en el hospital Garrahan y el conflicto con los residentes de salud, la Cámara de Diputados dio media sanción a la llamada “Emergencia Sanitaria Pediátrica y de las Residencias Nacionales en Salud”. La iniciativa, impulsada principalmente por el kirchnerismo y sectores aliados, fue aprobada con una mayoría agravada de más de dos tercios: 159 votos a favor, 67 en contra y 4 abstenciones. Esta cifra significa una contundente victoria para la oposición que, sin embargo, profundiza el desequilibrio fiscal en un momento crítico para el país.
El proyecto obliga a la asignación “prioritaria e inmediata” de recursos para el sector pediátrico por dos años, incluyendo mejoras salariales para el personal de salud y la garantía del “funcionamiento pleno y sostenido” de hospitales como el Garrahan, declarado hospital de referencia nacional en alta complejidad. Sin embargo, esta medida representa un golpe directo al superávit fiscal que el gobierno de Milei logró mantener desde su asunción.












