A pesar de la urgencia que exigía la situación, el accionar del gobernador ultra kirchnerista Axel Kicillof, junto con su equipo en la provincia de Buenos Aires, pone de manifiesto su falta de interés hacia la salud de los bonaerenses.
En un momento crítico, la Policía Bonaerense, bajo la dirección del ministro de Seguridad, Javier Alonso, y el Ministerio de Salud, liderado por Nicolás Kreplak, se negaron en dos oportunidades a autorizar el uso del helicóptero sanitario para el traslado de Martiniano a un centro especializado.
Martiniano, un niño que recibió atención inicial en el hospital Blas L. Dubarry, fue sometido a una neurocirugía de emergencia. Sin embargo, a pesar de la gravedad de su condición, el Gobierno de Kicillof no consideró prioritario el uso del helicóptero, argumentando que este recurso estaba reservado exclusivamente para agentes policiales, sus familiares o personas detenidas.
La falta de un traslado aéreo adecuado condujo a que el niño tuviera que ser trasladado por tierra desde Mercedes hasta el hospital Garrahan en un estado crítico, lo que representa una pérdida de tiempo vital que podría haber marcado la diferencia entre la vida y la muerte. Este tipo de decisiones demuestra la gran negligencia que caracteriza al gbierno provincial.
Este lamentable incidente no es un caso aislado, sino que revive un debate que estuvo presente en la provincia durante años. En 2011, se adquirió un helicóptero sanitario durante la gestión de Daniel Scioli, diseñado para atender emergencias médicas complejas.








