En una entrevista a fondo con La Derecha Diario, Ricardo “Caíto” Leconte, primer candidato a diputado provincial por La Libertad Avanza en Corrientes, trazó un recorrido personal y político que lo vincula desde joven con las ideas del liberalismo clásico. Con una fuerte impronta cultural, Leconte reivindica la batalla de las ideas como el eje vertebrador de su militancia, y señala que su ingreso formal a la política responde a la necesidad de pasar de la teoría a la acción legislativa. Reivindica su historia dentro del Partido Liberal correntino, aunque reconoce que fue necesario abrir un nuevo espacio cuando este perdió el rumbo ideológico. Su objetivo: legislar como ciudadano común, sin privilegios, y en sintonía con los principios de Javier Milei.
A lo largo de la charla, Leconte subraya la figura de Milei como el “gran comunicador” del liberalismo, a quien conoció hace más de una década y con quien comparte la convicción de que sin una batalla cultural sostenida, las reformas económicas no perduran. Sostiene que la juventud ha sido clave en este proceso y que Corrientes, históricamente liberal pero postergada en términos de infraestructura y desarrollo, tiene ahora una oportunidad única para alinearse con la transformación que impulsa el presidente. En ese sentido, asegura que la defensa de la libertad no solo se da en el Congreso, sino también en las aulas, en los libros y en la coherencia de vida pública y privada.
La entrevista completa a Ricardo "Caíto" Leconte
Ares: Ricardo, primero que nada te quería preguntar por qué entraste en la política, cuando podés llegar a tener algunas implicancias personales y demás que pueden llegar a ser complicadas.
Caíto Leconte: Bueno, yo abracé las ideas liberales desde muy joven y estuve siempre afiliado al Partido Liberal de Corrientes, que defendía las ideas liberales aquí en la provincia, un bastión desde el partido más antiguo del país. Se fundó en 1856 y mantenía una identidad. La identidad liberal era a través del Partido Liberal. Yo considero hace muchos años, producto de la situación política en Corrientes, las alianzas con el radicalismo y con el peronismo del Partido Liberal alejaron al partido de su identidad. Entonces, en ese sentido, yo, estando adentro del partido, planteaba liderar un proyecto liberal libertario para Corrientes.
No, nunca se dio, y entonces, al cabo de un tiempo, creamos una fundación para difundir las ideas de la libertad y dimos la batalla cultural de hace muchos años, de toda una vida. Y considero que, entonces, siempre estuve en la política sin haber tenido nunca un cargo político, pero siempre difundiendo las ideas, planteando proyectos, escribiendo, dando charlas. Y, bueno, siempre con la expectativa en algún momento de plantearle al electorado una posición política, y lo hice en el 2021, cuando hablamos entre muchos liberales en el país para que pudiéramos alguna vez tener tres o cuatro legisladores en el Congreso. Ese año se presentó Javier Milei, Victoria Villarruel, Ricardo López Murphy, José Luis Espert se había presentado antes, pero algunos amigos del Chaco, de Córdoba, y nosotros, yo me presenté acá, y nos fuimos a las PASO, ¿no?
Y tuvimos una buena aceptación del electorado, sacamos más votos que los partidos tradicionales acá, del Partido Liberal, al que yo no digo que enfrenté porque usé para entrar el sello del partido, pero saqué más votos. Entonces dijimos: acá hay todo un movimiento que se está generando hacia las ideas liberales, y bueno, ahí explotó lo de Javier Milei, ¿no? Y, bueno, considero eso, que tenemos que dar la batalla. Yo siempre digo: nosotros hemos dado la buena batalla, que es la batalla cultural, y tenemos que pasar a la acción política para darle esa batalla cultural en la Legislatura, en este caso que me toca a mí ahora.
Yo quiero ir a la Legislatura, pero no a perpetuarme en el poder, sino a legislar, a controlar, como dice el presidente, devolverle el poder a la gente, dejar sin efecto privilegios, beneficios de la política. Yo considero que uno no puede legislar si no es un ciudadano común. Si yo me alejo del ciudadano común, no puedo legislar para el ciudadano común. Entonces, debo ir a dar el ejemplo, a generar esto que hemos hablado siempre, y dando la batalla cultural, plantearlo en el Congreso de la Nación. Ese es un desafío que, como liberal, yo siento, y quiero que la gente sienta que hay un ciudadano común que tiene un cargo circunstancial, y que pueda legislar y representar al ciudadano común, porque soy un ciudadano común.
Si dejo de ser un ciudadano común, no los puedo representar. Entonces, es un desafío muy interesante este de seguir dando la batalla cultural, pero ya en el ambiente político, porque el ambiente político tiene todo un tema de estructuras, de acuerdos y cuestiones que uno tiene que ir a plantear. Y la verdad que ese desafío nos motiva. Y sobre todo otra cosa: el presidente Javier Milei está llevando adelante una reforma estructural de la Argentina, y él, como liberal, necesita de liberales en los lugares de decisión, en los lugares donde se resuelven las cuestiones.
Y los liberales no somos tantos. Entonces, es importante que nos involucremos en la arena política para llevar adelante las propuestas que el presidente, con éxito, ya está generando en el país, que nosotros podamos transformar esas ideas, bajarlas a Corrientes, que es una provincia que tiene un estilo liberal en su historia, pero bueno, ahora un poco adormecida. Y bueno, nosotros tenemos ese desafío. Acompañar al presidente en esta transformación del país, yo creo que es fundamental, desde el lugar que nos toque, ¿no?
Algunos siguiendo en la batalla cultural, otros dando la batalla cultural desde adentro de la política. Y bueno, como liberales, tenemos ese desafío, porque tenemos mayor responsabilidad, porque siempre hemos dicho o hemos tenido un discurso, y ahora tenemos que demostrar si solo fue un discurso o realmente es un estilo de vida. Yo considero que el liberalismo, para mí, es un estilo de vida. Y bueno, por eso es de mayor responsabilidad lo que hagamos, digamos, y legislemos a partir de diciembre, ¿no?

Ares: Sí, te quería preguntar, hablaste muchas veces de la batalla cultural, ¿no? El otro día entrevisté a Adrián Ravier, que va a ser candidato en La Pampa, también por La Libertad Avanza, y hablábamos precisamente de esto, de la importancia de la batalla cultural. Porque si bien la libertad te garantiza éxito económico, podemos ver en la región que Chile, el éxito económico por sí solo no trajo que el pueblo defienda esas ideas, defienda esa prosperidad, y que lo dé como algo dado, como algo que nunca se puede llegar a perder.
Por eso te quería preguntar: vos hablás mucho de la batalla cultural, ¿qué importancia le das precisamente en la escena política del país? ¿Por qué creés que es tan importante?
Caíto Leconte: Yo creo que es fundamental. Porque te decía: los liberales no somos tantos, los convencidos no somos tantos. No somos el 56% de los liberales. El presidente ganó las elecciones, él es un liberal, pero ganó las elecciones por múltiples situaciones: por su personalidad, por su conocimiento, por su coraje y decisión del rumbo que tiene que llevar la Argentina. Pero se dieron una serie de factores. Si mañana tuviéramos unas elecciones solo de liberales, seríamos muy pocos, ¿no? Entonces, hoy la gente empieza a hablar de equilibrio fiscal, que no haya déficit fiscal, que bajen los impuestos. ¿Y por qué hace eso la gente?
Y la política toma ese mensaje, porque cambia el paradigma, ¿no? La gente es la que está solicitando esos cambios, entonces la política los toma, y a partir de ahí cambia el rumbo de la cosa pública. Entonces, el cambio cultural, la batalla cultural, es fundamental. Porque el presidente ahora puede hacer todas las reformas pro mercado y otras cuestiones, pero terminado eso, si vos no lográs triunfar en la batalla cultural, todo ese proceso se viene abajo.
Entonces, el cambio cultural, la batalla cultural, es fundamental. Porque el presidente ahora puede hacer todas las reformas pro mercado y otras cuestiones, pero terminado eso, si vos no lográs triunfar en la batalla cultural, todo ese proceso se viene abajo.
Y nos pasó en la Argentina. Ya hubo un período en los 90 en que Argentina se abrió al mundo, tuvimos mercados abiertos, privatizaciones —que no se hicieron a la par—, no se dio la batalla cultural. Entonces, al cabo de un tiempo, mucha gente que votó las privatizaciones luego votó su estatización, y volvimos atrás en una cantidad de adelantos que tuvo la Argentina. Aerolíneas Argentinas nos ha costado cuántos millones, miles de millones de dólares. Yo siempre digo: este tema de Aerolíneas Argentinas ha costado más que toda la infraestructura que necesita Corrientes para desarrollarse en trenes, en puertos, en energía.
Recuerdo a la gente: Corrientes, la zona del NEA, es la única zona del país que no tiene gas natural. Nosotros seguimos aquí con garrafas, como a mediados del siglo XX. Entonces, si nosotros no inculcamos a los jóvenes la lucha por la libertad, los beneficios que traen estas ideas, podemos lograr objetivos circunstanciales.
Y los cargos políticos son circunstanciales, justamente. Los principios son eternos. Entonces, yo puedo estar hoy en un cargo político y puedo desarrollar la batalla cultural, pero mañana, si no estoy, eso se pierde. Si uno logra inculcar los principios del liberalismo, esos son eternos.
Y quedan para las siguientes generaciones, que van a seguir defendiendo esas ideas. Entonces, es fundamental la batalla cultural. Yo creo que el presidente lo destaca.
Él destaca la lucha electoral que lleva adelante y política, pero destaca la batalla cultural en un mismo plano, con la misma importancia. Y es importante eso. Antes, los jóvenes —ser revolucionario era ser de izquierda—, era ir por el poder, un poco desde la épica, buscando cambiar las cosas. Hoy, ser revolucionario es ser liberal. Porque el liberal es el que quiere desarmar el statu quo, quiere generar el cambio, quiere modificar el estado de situación.
Entonces, hoy ser revolucionario es ser liberal. Y eso la juventud lo está captando, lo está entendiendo. Y nosotros, los mayores, tenemos esa responsabilidad. No solo hacer política, sino hacer política y dar la batalla cultural.
Es fundamental que nosotros, con nuestro ejemplo, cuando nos toque llevar adelante una responsabilidad pública, no solo agarremos el cargo, sino tomemos también la carga. Y la carga significa, para un liberal, renunciar a privilegios, renunciar a beneficios, buscar desregular, buscar que las medidas que muchas veces se legislan se analicen previamente: qué impacto fiscal tienen, qué impacto económico, qué impacto pueden tener en la producción. Porque si no, nos pasa esto que vemos nosotros acá en Corrientes, en la televisión, lo que pasa en el Congreso de la Nación, que se legisla con altruismo, con palabras grandilocuentes, pero no se dice de dónde se sacan los recursos, de qué manera se puede llevar adelante esas ideas.
Y terminan hipotecando a las generaciones futuras por decisiones que se toman hoy, de gente que no es responsable y no va a tener que pagar la irresponsabilidad de la política presente. Entonces, para mí la batalla cultural es fundamental y tenemos que darla a la par de dar la batalla en la política.
Ares: En base a eso te quería preguntar: últimamente y precisamente desde la irrupción de Milei —que, por lo menos a mi parecer, es algo que ha resurgido no solamente en Argentina sino también a nivel global—, ¿qué rol le asignás vos a Milei en este fenómeno?
Caíto Leconte: Ah, fundamental. Es, para mí, el mayor comunicador de las ideas liberales. Porque por su conocimiento —él es una persona, un técnico, un especialista—, pero aparte es un gran comunicador, y su personalidad tan decidida lleva a la gente a captar las ideas. La percepción que yo siempre tuve es: cuando alguien encuentra un tesoro, lo primero que hace es mostrarlo a su familia, a sus amigos, contarles: “he descubierto esto”.
Bueno, eso a mí me pasa con las ideas de la libertad. Es un tesoro y yo quiero contarlas. Quizás uno no tiene la capacidad para comunicar como la que tiene el presidente Javier Milei. Entonces él, para mí, es el gran comunicador de las ideas liberales. Y ha ingresado en los jóvenes, ha captado la atención de los jóvenes —que en muchos casos estaban totalmente apartados de la política o del pensamiento—, y con Javier Milei han empezado a preocuparse por autores liberales. Hoy los jóvenes te preguntan: ¿a quién se puede leer? ¿Dónde se puede uno formar? Y tiene que ver con esta batalla.








