Con una estabilización macroeconómica en marcha y reformas estructurales en curso, conversamos con Diego Cazorla, presidente del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF). En esta entrevista, Cazorla analiza los logros del Programa Económico 2024, las proyecciones para 2025 y los desafíos que enfrenta la economía argentina. Entre otros temas, aborda la evolución de la economía real, la disponibilidad de divisas y el impacto del acuerdo con el FMI en el futuro financiero del país.
Además, el economista se refiere a la reciente polémica desatada en torno a un tuit del presidente Javier Milei sobre la criptomoneda $Libra. Desde su perspectiva, Cazorla ofrece un análisis sobre la reacción de los mercados y la relevancia institucional del tema.
La entrevista completa a Diego Cazorla
Ares: Comencemos con una evaluación general de la marcha del Programa Económico. ¿Cuáles son, a su juicio, los principales logros del Programa Económico 2024 y cómo cree que seguirá en 2025?
Cazorla: Sin duda, un gran logro de la política económica en 2024 ha sido la estabilización macroeconómica, que permitió reducir la tasa de inflación del 211,4 % interanual en diciembre de 2023 al 117,8 % en diciembre de 2024. Un dato clave es que la inflación del último trimestre del año pasado, medida a ritmo anual, fue del 34 %, lo que da una idea muy gráfica de la velocidad de la desaceleración. Esto, además, en un contexto de reacomodamiento de precios relativos, en el cual las tarifas de los servicios públicos tuvieron un ajuste significativo en los primeros meses del programa.
Esta estabilización tuvo tres ejes. Por un lado, la corrección fiscal: en 2024 se alcanzó un histórico superávit primario del 1,8 % del PBI. De esta manera, la expansión monetaria de origen fiscal quedó clausurada y el BCRA retomó el control de la política monetaria. Por otro lado, se avanzó en el saneamiento de la hoja de balance del BCRA, siendo fundamental la eliminación de los pases y de las Leliq, lo que permitió reducir la expansión monetaria originada en su remuneración. En tercer lugar, la estrategia adoptada en relación con las correcciones cambiarias, estableciendo ajustes mensuales ligeramente inferiores a la tasa de interés de política monetaria, y esta última alineada con la inflación, permitió reducir la tasa mensual de inflación al 2,5 %, un resultado que superó todas las expectativas del mercado.
Los primeros datos de 2025 muestran que esta tendencia se mantiene: el superávit fiscal logrado en enero y la tasa de inflación del 2,2 % son indicadores muy alentadores.
Ares: En el contexto que ha descrito, ¿qué opina de la marcha de la economía real?
Cazorla: En 2024, la economía cayó un 3 % en promedio anual, pero si se compara el cuarto trimestre de 2024 con el mismo período de 2023, se observa un crecimiento del 3,5 % interanual. Es cierto que este proceso estuvo marcado por fuertes diferencias intersectoriales. Aun excluyendo al agro, el desempeño fue heterogéneo: el sector energético mostró más dinamismo, la construcción creció a un ritmo más lento y la industria y los servicios de educación y salud tuvieron una evolución intermedia, atada a la dinámica del crecimiento poblacional. Otro dato alentador para la industria fue la gradual recuperación de la utilización de la capacidad instalada.
Para 2025, nuestro equipo económico estima un crecimiento del 5,5 %, considerando que quedó un arrastre estadístico de 2024 de aproximadamente 3 puntos. Esto implica que la economía crecería mes a mes un 0,2 %, un dato conservador en ausencia de shocks externos desfavorables. También es destacable la recuperación del salario real y el efecto expansivo generado por el crecimiento del crédito a individuos y empresas.








