La ineficiencia estatal en Cosquín sumó un nuevo capítulo de violencia institucional contra los vecinos. El intendente Raúl Cardinali agredió verbalmente a un grupo de vecinos durante la realización de un acto público. El episodio quedó registrado en video y expuso la falta de respuestas de una gestión municipal paralizada.
Los habitantes del barrio San José Obrero se acercaron al evento para reclamar por la falta de agua potable. Lejos de brindar una solución al conflicto, el jefe comunal respondió con una frase insólita: "Si tienen agua... Cerrá el pico". La prepotencia del funcionario provocó el repudio inmediato de la comunidad que financia sus salarios con impuestos.
Este incidente no es un hecho aislado dentro de la administración pública. La intendencia recibe decenas de reclamos diarios vinculados al abandono de las calles y el deterioro de los servicios. El monopolio estatal del agua potable muestra su peor cara al dejar a familias enteras sin un recurso esencial.
Postura ideológica mientras la ciudad colapsa
El desprecio por los ciudadanos que exigen eficiencia contrasta con el perfil mediático del intendente. Días atrás, Cardinali había declarado públicamente que no recibiría al presidente Javier Milei si visitaba el Festival Nacional de Cosquín. Esta postura ideológica revela las prioridades de un gobierno que prefiere la confrontación política antes que la gestión.









