Mario Panizza sobre las declaraciones de Cardinali: el intendente se cree el dueño del festival
El militante de LLA criticó las declaraciones de Raul Cardinali
porRedacción
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El militante de LLA repudió los dichos del mandatario municipal de Cosquín sobre una eventual visita de Javier Milei al evento folklórico.
El intendente kirchnerista de Cosquín, Raúl Cardinali, desató un rechazo generalizado al afirmar que la ciudad "no es territorio amigable para quienes van en contra de la cultura", en referencia a una eventual visita del presidente al festival. El jefe municipal intenta instalar una narrativa sesgada sobre la figura de Javier Milei para justificar su propio posicionamiento ideológico. Esta mala interpretación realizada adrede parece pretender ocultar el debate real sobre el financiamiento estatal de las actividades artísticas mediante el uso de recursos públicos.
Milei sostiene que el Estado no debe subsidiar a los artistas porque eso los convierte en empleados públicos en lugar de creadores independientes. Cardinali ignora esta correcta distinción técnica para alinear su discurso con el relato kirchnerista que promueve la dependencia del presupuesto estatal. Es un error conceptual grave considerar que defender la libertad de mercado en el arte equivale a estar en contra de la expresión cultural genuina.
Ante estas declaraciones, el militante de La Libertad Avanza en Cosquín, Mario Panizza, salió a responder con dureza al jefe municipal kirchnerista. Panizza advirtió que un funcionario público no tiene la autoridad moral para decidir quién puede asistir o no a una celebración de carácter popular. El militante liberal aclaró que la posible presencia de Milei es una cuestión puramente institucional que excede cualquier diferencia de tipo partidario.
Críticas al sesgo partidario en Cosquín
El dirigente local de LLA aseguró que el oficialismo utiliza el festival nacional como una herramienta política para profundizar la división social. Panizza fue contundente expresando su rechazo: "Sus declaraciones fueron desagradables; excluye a mucha gente que lo votó (a Milei), sobre todo a la gente joven". Estas palabras reflejan el malestar de gran parte de la sociedad que ya no acepta el autoritarismo de la vieja política de la dirigencia local.
Es importante resaltar que el liberalismo se impuso en Cosquín durante las últimas elecciones legislativas al sumar todas las ofertas de ese sector político. El espacio Provincias Unidas, liderado por Schiaretti, solamente obtuvo el primer lugar por apenas 37 votos tras realizar un despliegue de campaña masivo. Esta paridad electoral demuestra que el intendente Cardinali gobierna de espaldas a una voluntad popular que reclama cambios profundos en la administración.
Durante toda la campaña el gobierno provincial procedió a enviar fondos discrecionales al municipio, que no especificó nunca para qué los utilizó. Mario Panizza describió esta relación de sumisión presupuestaria frente al mando central de la provincia cordobesa. El militante sentenció que el intendente "se arrodilla ante la provincia y desprecia al presidente", dejando clara la falta de autonomía de la gestión.
El intendente kirchnerista de Cosquín no quiere que Milei asista al festival
El festival no es propiedad del intendente
Se debe recordar que el festival de Cosquín no es una propiedad privada de Raúl Cardinali ni un centro de operaciones para los militantes de La Cámpora, como lo fue él. El jefe municipal olvida que su rol es el de administrador temporal, no el dueño absoluto de los sentimientos y las preferencias de los coscoínos. Resulta imperioso consultarle a los ciudadanos si realmente quieren cerrar las puertas al mandatario que eligieron democráticamente para dirigir el país.
El descontento ya se manifiesta con fuerza en las plataformas digitales donde los vecinos expresan su hartazgo por la politización de las tradiciones. Un usuario comentó con acierto en Instagram: "El intendente, en su declaración, se expresa como si fuese el dueño de Cosquin. Cualquiera sea el festival, debe ser autosustentable, caso contrario, que no se haga. El que quiera festival, que pague la entrada al precio que corresponde, sin ayuda/subsidio de la provincia/nación."
La sociedad civil exige que los eventos culturales dejen de ser una herramienta para hacer política partidaria y una carga para el bolsillo de quienes pagan sus impuestos sin recibir beneficios. La cultura subsidiada que defiende el intendente sólo sirve para financiar a los amigos del poder bajo un manto de falsa promoción artística estatal. Cosquín necesita una dirigencia que respete la diversidad de ideas y que trabaje para que sus festivales sean ejemplos de libertad y no de propaganda.