Con un sindicalismo cada vez más alejado de los trabajadores y más aferrado a la rosca partidaria, el gremialismo intenta volver a ocupar espacios institucionales que ha perdido progresivamente desde 1973. Según datos recientes, desde diciembre de 2023 los dirigentes sindicales tienen la menor representación parlamentaria de los últimos 50 años.
El propio Andrés Rodríguez fue explícito al justificar el respaldo: “La CGT ya tomó partido. La gran mayoría de sus dirigentes le hemos dado el apoyo al gobierno de Axel Kicillof porque es un factor importante y porque gobierna el peronismo, y es importante que ese gobierno se reafirme”, declaró.
Lejos de ocultar las motivaciones políticas del movimiento sindical, Rodríguez añadió: “El peronismo necesita un reordenamiento, una autocrítica de lo que pasó en los últimos gobiernos, un reencuentro de los dirigentes y necesita profundizar un proyecto”.












