La Argentina volvió a ocupar un lugar protagónico en el deporte internacional con el regreso de la Fórmula 1 a las calles de la Ciudad de Buenos Aires tras 14 años de ausencia, en un evento multitudinario que reunió a más de 500 mil personas. El gran protagonista fue Franco Colapinto, quien encabezó un histórico Road Show en el circuito callejero montado en Palermo, entre las avenidas Del Libertador y Sarmiento.
El evento, que se extendió por más de seis horas y abrió sus puertas a las 8:30, combinó velocidad, espectáculo y una fuerte impronta del sector privado, con una destacada presencia de Mercado Libre, consolidando una puesta en escena de nivel internacional. La exhibición se convirtió en una de las más convocantes en la historia de la Fórmula 1. El Road Show en Palermo, sobre las avenidas Del Libertador y Sarmiento, no solo ofreció velocidad y espectáculo, sino también una fuerte carga simbólica: la Fuerza Aérea Argentina, a través de su Escuadrilla Histórica, sobrevoló la Avenida Libertador con aviones Beechcraft B-45 Mentor, formando la bandera argentina en el cielo en honor a la exhibición.
En la antesala de una jornada que ya se proyectaba como histórica, Colapinto dejó en claro la dimensión emocional que implicaba presentarse ante su gente. En diálogo con el periodista Juan Fossaroli de ESPN, el piloto expresó con espontaneidad: “Es impresionante, está re bien organizado. Estoy contento de que estén todos acá, lo disfruto mucho, se me pone la piel de pollo”, comentó entre risas, en una frase que rápidamente se viralizó por su tono distendido y su guiño futbolero.
Antes de subirse al Lotus E20, el representante de Alpine profundizó sobre el significado personal del evento y su vínculo con el país: “Es algo muy lindo, estoy muy feliz de estar acá. Volver a Argentina es algo que disfruto un montón. Y que sea para hacer un evento tan especial con tanta gente, con un Fan Zone en Argentina, es algo que soñaba, pero no imaginaba y no pensé que iba a llegar tan pronto”.
A lo largo de la jornada, Colapinto, de 22 años, realizó distintas salidas a pista que totalizaron cerca de 20 minutos. Su primera aparición se produjo a las 12:55, cuando salió a bordo del Lotus E20 de 2012, equipado con motor Renault V8 y con el branding de BWT Alpine Formula One Team. Allí desató la euforia del público con múltiples “donas”, maniobras características del automovilismo.
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando el piloto argentino se subió a la histórica Flecha de Plata, el mítico monoplaza asociado a Juan Manuel Fangio, con el que el легендario corredor obtuvo los campeonatos mundiales de 1954 y 1955. Con una réplica del casco del “Chueco” y una bandera argentina en la mano, recorrió el circuito saludando a los fanáticos.
En su segunda salida con el Lotus E20, el pilarense mostró un ritmo más cercano al de competencia: aceleró a gran velocidad por las avenidas porteñas, combinando exigencia técnica con nuevas “donas” en sectores específicos del trazado. En su última presentación, llevó el monoplaza al límite, finalizando con los caños de escape en llamas, una imagen que quedó grabada entre los momentos más impactantes del evento.
El cierre de la jornada tuvo un tono festivo y cercano: Colapinto recorrió el circuito en un micro descapotable, donde saludó, firmó autógrafos, se sacó selfies e incluso descendió en varias ocasiones para interactuar con los fanáticos. También se acercó a las vallas de seguridad durante gran parte del recorrido. La convocatoria fue masiva: más de 500 mil personas asistieron al evento, tanto en sectores pagos como gratuitos, y las imágenes del Road Show recorrieron el mundo, posicionándolo entre los más convocantes de la historia de la Fórmula 1.









