Con clima gélido y relato prefabricado, arrancó en Córdoba otro capítulo del show climático estatal. La Conferencia Climática Internacional promete “acción”, pero oculta el gasto millonario que cargan los contribuyentes. Entre ferias, paneles y discursos vacíos, se multiplican los compromisos inútiles sin control, sin recortes y sin resultados.
La CCI25 fue impulsada por la Provincia y la Municipalidad, con más de 5.300 acreditados. El gobernador Martín Llaryora encabezó el acto inaugural junto a funcionarios locales. El Estado provincial y municipal financian la logística, los traslados, la Expo y la transmisión internacional en tres idiomas.

Mucho discurso, cero austeridad
No hubo anuncio alguno sobre recortes en estructuras estatales ni planes concretos de eficiencia energética. Mientras la planta política sigue creciendo, los funcionarios posan como referentes ambientales. La contradicción entre relato y realidad se repite, como en cada edición de este tipo de eventos.
El acto central fue una mesa política con gobernadores de distintos colores partidarios. Participaron Pullaro (Santa Fe), Ziliotto (La Pampa), Torres (Chubut) Sadir (Jujuy), Llaryora (Córdoba), entre otros.

La misma retórica ambiental alarmista de siempre
Victoria Flores, ministra de Ambiente provincial, leyó el “compromiso regional” rumbo a la COP30 como si de un manifiesto moral se tratara. La ausencia del Gobierno nacional fue aprovechada para victimizarse y reforzar el relato de la cumbre progresista. Pero detrás del decorado verde, la CCI25 no ofrece soluciones reales: sólo más declaraciones vacías y autofelicitaciones con dinero ajeno.
Hablaron referentes del IAE Paris-Sorbonne, Global Footprint Network y embajadores de la UE y Francia. También hubo presencia de ONU-Habitat, ICLEI y otras organizaciones del ecosistema multilateral. Se repite el guion: mismos actores, mismos temas y ninguna propuesta de austeridad ni transparencia.
En paralelo se desarrolla una feria ambiental con productos reciclados y discursos rimbombantes sobre sostenibilidad. Participan el CONICET, universidades y ONGs, todos con financiamiento estatal. Se habla de reutilización, pero nada se dice sobre reducir cargos políticos o eliminar gastos innecesarios.











