La situación en torno a los cuidacoches informales en Córdoba vuelve a encender las alarmas. Empleados del Sanatorio Allende denunciaron que los llamados “naranjitas” les exigen pagos mensuales para permitirles estacionar en la vía pública. Los montos llegan a $30.000 por trabajador y se cobran sin control ni recibo alguno.
Andrea, una de las empleadas afectadas, explicó que la presión es constante, especialmente para quienes cumplen turnos nocturnos o extendidos. “Nos cobran 15.000 pesos por cuadra, y si cambiás de lugar, te cobran de nuevo”, relató. Los trabajadores aseguran que la situación se repite desde hace tiempo, pese a las denuncias realizadas ante las autoridades.
Además, los damnificados describen un clima de hostigamiento y miedo. Según su testimonio, negarse a pagar puede tener consecuencias para los vehículos, que a menudo aparecen rayados o dañados. Esta práctica, dicen, se ha normalizado ante la falta de intervención estatal.

Extorsión cotidiana en el espacio público
Los cuidacoches que operan en la zona del Sanatorio Allende actúan sin autorización y manejan el espacio como si fuera de su propiedad. Las víctimas aseguran que el cobro se realiza en efectivo o por transferencia, sin registro ni supervisión oficial. “Una vez me negué y tuve que quedarme vigilando el auto toda la noche”, contó una trabajadora del centro médico.
En los alrededores, el conflicto se agrava por la violencia entre los propios naranjitas. Los vecinos y empleados relatan peleas, amenazas y hasta ataques con armas blancas. “El año pasado se apuñalaron entre ellos, la policía vino, los sacó, y a los pocos días volvieron”, señalaron.










