A diferencia de lo que sostienen sectores sindicales y de izquierda, la medida no precariza: al contrario, formaliza situaciones que hasta ahora eran totalmente inestables. En lugar de mantener a miles de empleados “en negro encubierto”, Cornejo plantea incorporarlos con una figura que da previsibilidad al Estado y a los propios trabajadores.
Fin de la antigüedad ficticia
El proyecto también establece que quienes ingresen bajo la nueva figura no arrastren antigüedad previa generada en contratos irregulares.
Esto evita abusos y asegura que todos los trabajadores compitan en igualdad de condiciones dentro del sistema estatal.












