La audiencia dejó expuesta la distancia entre su versión y los datos de la investigación.
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En el marco de la audiencia de control de detención que culminó con seis meses de prisión preventiva para ambos acusados, la madre de Ángel y su pareja dieron su versión de los hechos. En una causa que acumula elementos cada vez más comprometedores, ambos se declararon inocentes y negaron haber ejercido violencia sobre el niño.
Maicol González, padrastro del menor, tomó la palabra y sostuvo que jamás existieron los maltratos denunciados. Según afirmó, las versiones sobre agresiones físicas son “barbaridades” y aseguró que al niño se lo corregía “como a cualquier nene”, quitándole objetos o privilegios, en un intento de restar gravedad a las acusaciones.
Maicol González negó los maltratos.
En la misma línea, durante la audiencia también se expuso la estrategia de la defensa, que buscó relativizar las lesiones detectadas en el cuerpo del menor. En ese contexto, el fiscal de la causa, Facundo Oribones, reveló que la defensora de los imputados llegó a plantear que los más de 20 golpes en la cabeza eran compatibles con simples “coscorrones”, una afirmación que generó fuerte impacto por el contraste con los resultados forenses.
Por su parte, González insistió en que tanto él como la madre del niño desconocen qué fue lo que ocurrió y afirmó que también buscan esclarecer el hecho. Sin embargo, sus declaraciones no lograron despejar las sospechas, especialmente frente a la evidencia acumulada en la investigación.
Uno de los puntos más delicados es que, según los elementos incorporados al expediente, el menor presentaba lesiones traumáticas reiteradas que descartan cualquier explicación accidental. A esto se suman testimonios que hablan de episodios previos de violencia y de gritos del niño el día en que sufrió la descompensación que derivó en su muerte.
La madre de Ángel en el banquillo durante la audiencia.
La madre del niño, Mariela Altamirano, también había dado su versión en las horas posteriores al hecho. En ese momento, intentó desviar las acusaciones apuntando contra el padre de Ángel y su entorno, a quienes calificó de “alcohólicos y drogadictos”. Además, sostuvo que el episodio se produjo cuando intentaban asistir al menor tras un incidente doméstico.
Según ese relato, el niño se habría descompensado de manera repentina, tras lo cual la pareja intentó reanimarlo mientras solicitaba asistencia médica. No obstante, los resultados preliminares de la autopsia contradicen esa reconstrucción y apuntan a un cuadro de violencia sostenida.