Detrás de ese comunicado diplomático se esconde una realidad mucho más cruda: Cristina Kirchner condicionó al actual gobernador a aceptar su candidatura como cabeza de lista en la tercera sección electoral, la más relevante para el peronismo histórico. La decisión dejó al descubierto la debilidad de Kicillof, que debió aceptar “ir juntos para ganarle a Milei”, según trascendió de fuentes cercanas a la mesa chica del PJ. La ex presidente, que arrastra graves causas judiciales e incluso una condena, vuelve a la arena electoral con el único objetivo de evitar una derrota estrepitosa del espacio que alguna vez dominó la política argentina.
El acercamiento entre Cristina Kirchner y su ex ministro de Economía se dio tras más de cinco meses de distancia y fuertes tensiones. La candidatura de CFK en la tercera sección empujó al gobernador a una negociación incómoda, presionado por la creciente alianza nacional entre La Libertad Avanza y el PRO, que amenaza con arrasar en las urnas. Una división dentro del peronismo condenaría al espacio a un fracaso histórico.















