El 2 de enero de 1992, recién asumido como gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner tomó una decisión que hoy sería catalogada por el kirchnerismo como un “ajuste salvaje”.
Mediante el decreto provincial 309/92, firmó una reducción del 15% en los salarios públicos y jubilaciones provinciales, alegando “imposibilidad de pago” de los sueldos de diciembre y del aguinaldo correspondiente.
Fue una medida tomada para hacer frente a una provincia con un gran déficit fiscal. Sin embargo, el recuerdo de ese decreto parece haber sido olvidado selectivamente por el kirchnerismo, que hoy critica al Gobierno de Javier Milei por querer vetar leyes inviables que quebrarían al Estado.













