Junto a Fraga, fueron detenidos Daniel Horacio Rodríguez (periodista de La Prensa), Jorge Antonio Vago (director de Prensa Confidencial), Ernesto Raúl Luciano Rivanera Carlés, Enrique Gilardi Novaro y Alberto Hernán Camps. Todos fueron privados de su libertad sin acusación formal ni intervención judicial, en un contexto donde la libertad de expresión parecía estar subordinada a la conveniencia política.
La portada del diario Clarín del 25 de octubre no dejaba lugar a dudas: “Arrestan a civiles y militares por el clima de perturbación”, titulaba con letras de catástrofe. A los pocos días, 11 de los 12 detenidos fueron liberados sin haber sido procesados. Sólo Suárez Mason permaneció más tiempo en prisión preventiva, debido a su implicación directa en causas por delitos de lesa humanidad.
Mientras tanto, el mismo día que se decretaba el Estado de Sitio y se encarcelaba a Rosendo Fraga, el Poder Judicial liberaba al actor Norman Briski, quien había estado detenido tres días bajo sospechas de vínculos con Montoneros. Un contraste que reflejaba la arbitrariedad de las decisiones gubernamentales de ese momento.
Las elecciones legislativas del 9 de noviembre de 1985 se celebraron con el Estado de Sitio vigente. Pese al clima de tensión, la UCR se impuso con el 43% de los votos, consolidando su mayoría parlamentaria. Pero el precio institucional fue alto: se instaló un precedente peligroso en el que el Ejecutivo nacional actuó por encima de las garantías constitucionales, silenciando a voces disidentes bajo el pretexto de preservar el orden.
Rosendo Fraga, detenido por pensar distinto, nunca quiso hablar demasiado del tema. Años después, su figura se consolidaría en el mundo académico y mediático, incluso ocupando portadas del espectáculo cuando contrajo matrimonio con la actriz Mónica Gonzaga, ícono del cine nacional de los '80. Hoy, a 39 años de aquel hecho, vale la pena recordar que dentro el sistema impuesto por 'el padre de la democracia' se hacia la vista gorda ante el encarcelamiento de ciudadanos sin juicio previo ni pruebas concretas.















