Un nuevo episodio de violencia política sacudió al Colegio Nacional Buenos Aires, donde un docente y un empleado municipal fueron señalados como los responsables de agredir a un grupo de estudiantes liberales menores de edad que realizaban una actividad militante en la vía pública.
El hecho ocurrió a la salida del establecimiento, cuando jóvenes de la agrupación Bases —vinculada a La Libertad Avanza— habían instalado un stand para repartir folletos y dialogar con otros alumnos. La actividad se desarrollaba con normalidad hasta que dos adultos comenzaron a increparlos de manera agresiva.
Según se observa en los videos difundidos, la situación escaló rápidamente. Uno de los hombres, docente identificado como Walter Escobar, avanzó de forma intimidante contra un estudiante de 16 años, "si llegas a ser adulto te rompo todos los dientes" expresó, generando un momento de fuerte tensión.
En paralelo, un segundo agresor, Bruno Esteban Balestieri —ex miembro del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes durante la gestión de Larreta—, quien además tiene un local frente al Colegio Nacional Buenos Aires, fue señalado por amenazar a alumnos de la institución y tratándolos de "cagones" por no pelear contra él.
La gravedad del hecho no solo radica en la agresión en sí, sino en el rol de los involucrados. Se trata de adultos con funciones vinculadas al ámbito público —uno en el sistema educativo y otro en la administración municipal— que protagonizaron una situación de hostigamiento contra menores.
Lejos de tratarse de un cruce aislado, el episodio se enmarca en una serie de hechos recientes donde jóvenes liberales fueron blanco de agresiones por parte de docentes y agrupaciones de izquierda. En la Universidad Nacional de Lanús, militantes libertarios fueron atacados por un grupo encabezado por un docente, mientras que en la Facultad de Medicina de la UBA se registraron expresiones violentas contra el presidente y agresiones físicas contra un profesor.
La reiteración de estos casos empieza a delinear un escenario preocupante en ámbitos educativos, la intolerancia política de la izquierda y el kirchnerismo escala hacia la agresión física. En lugar de promover el debate y la pluralidad de ideas, algunos sectores optan por la intimidación y la violencia frente a quienes piensan distinto en los lugares que debieran ser espacios de diálogo.