Benjamin Netanyahu atraviesa una de las crisis políticas más delicadas de los últimos años luego de que su coalición impulsara formalmente la disolución de la Knéset y el llamado a elecciones anticipadas.
La decisión fue presentada este miércoles por el oficialismo israelí en medio de la ruptura con los partidos ultraortodoxos, que acusan a Netanyahu de incumplir promesas clave vinculadas al servicio militar obligatorio.
La coalición de Netanyahu quedó al borde del colapso
El proyecto de ley para disolver el Parlamento fue firmado por los seis bloques que integran la coalición oficialista y busca permitir que el propio gobierno controle el calendario electoral.
La propuesta establece que los comicios deberán celebrarse dentro de un plazo de entre 90 días y cinco meses tras la aprobación de la ley, aunque en cualquier caso deberán realizarse antes del 27 de octubre.

La crisis se desató luego de que el rabino Dov Lando, líder espiritual del partido ultraortodoxo Degel HaTorah, ordenara romper con Netanyahu y avanzar “cuanto antes” hacia nuevas elecciones.
“Ya no tenemos confianza en Netanyahu”, afirmó el dirigente religioso.
El conflicto gira en torno al servicio militar obligatorio
Los partidos Haredi sostienen que Netanyahu incumplió su promesa de aprobar una ley que eximiera de manera permanente del servicio militar a jóvenes ultraortodoxos que estudian en seminarios religiosos.
Durante semanas, el primer ministro intentó evitar una ruptura total mientras negociaba un proyecto de compromiso. Sin embargo, cuando reconoció que la iniciativa no avanzaría antes de las elecciones, perdió el respaldo de sus aliados religiosos.
La salida de los ultraortodoxos dejó expuesta la fragilidad parlamentaria del gobierno israelí.
Netanyahu intenta controlar el calendario electoral
Horas antes de presentar el proyecto de disolución, la coalición retiró todos los proyectos de ley previstos para votación parlamentaria, incluyendo una polémica reforma que otorgaba al gobierno mayor control sobre nombramientos institucionales clave.

La maniobra buscó evitar una derrota parlamentaria inmediata y ganar margen político para ordenar el proceso electoral.
Detrás de la estrategia aparece un objetivo central: darle tiempo a Netanyahu para llegar fortalecido a las elecciones.
El entorno del primer ministro considera que una demora electoral podría permitirle capitalizar:
Logros militares recientes
Avances diplomáticos internacionales









