Esta mejora fiscal fue producto del orden y la austeridad. En efecto, las provincias sufrieron una caída real anual del 12,7% en sus ingresos totales. Las transferencias corrientes del Estado nacional se desplomaron 65,7%, mientras que los tributos de origen nacional retrocedieron 8,4% y los provinciales 7,4%. Solo los ingresos no tributarios mostraron un leve repunte (+4,7%), impulsados por regalías (+7,4%).
Frente a esta merma, las jurisdicciones optaron por ajustar con firmeza: el gasto total consolidado cayó 15,1% real, lo que equivale a $15,4 billones a precios constantes de 2024. Según Politikón, el 43% del ajuste se concentró en gasto en personal, el 21% en transferencias y el 16% en inversión real directa. El gasto en personal bajó 15%, los intereses de deuda 30%, las prestaciones de seguridad social 11,6% y las transferencias corrientes 10,8%. El gasto de capital se redujo aún más: 32,6%.












