Un informe televisivo volvió a poner en el centro de la escena la crítica situación ambiental que se vive en el sur del Conurbano. En un recorrido presentado como “Basural Tour”, el periodista Martín Ciccioli mostró lo que vecinos describen como el basural a cielo abierto más grande de La Matanza, ubicado a la altura del kilómetro 37 de la Ruta Nacional N° 3, en la localidad de Virrey del Pino.
El foco de residuos se extiende sobre la colectora mano a Capital Federal y, según el informe, ocupa al menos cuatro cuadras. Allí se acumulan bolsas de basura domiciliaria, neumáticos, autopartes, restos de frigoríficos, plásticos, cartones, botellas y hasta animales muertos. La postal es contundente: montañas de desperdicios a metros de viviendas y de una garita policial.
Vecinos de la zona aseguraron que los residuos son arrojados por camiones y camionetas que llegan desde distintos puntos. “Vienen de todos lados y tiran la basura acá”, denunció un frentista. Otra vecina indicó que el camión municipal “pasa a veces”, lo que deja en evidencia la falta de recolección regular.
Un basural que había sido erradicado y volvió a crecer
La situación genera mayor indignación porque, según relataron habitantes del barrio, el basural ya había sido limpiado tiempo atrás por orden judicial. “Este basural había sido erradicado y hasta tuvo custodia policial porque la Justicia determinó que el Municipio lo limpiara”, contó Sergio, vecino del sur del distrito, en diálogo con medios locales.
Sin embargo, la acumulación de residuos volvió a instalarse pese a la presencia de una garita policial fija en las inmediaciones. “En estos momentos el basural se volvió a instalar y causa preocupación y enojo entre los vecinos del lugar”, agregó.
Para muchos frentistas, el caso refleja el abandono estructural que atraviesa el partido más poblado de la provincia de Buenos Aires, gobernada por Axel Kicillof. La falta de controles, mantenimiento y políticas ambientales sostenidas alimenta una problemática que impacta directamente en la salud y la seguridad de quienes viven en la zona.
El deterioro no se limita a la acumulación de basura. Los vecinos del kilómetro 38 de la Ruta 3 también reclaman asfalto y luminaria en la calle Cerillos, entre Paganini y la autovía nacional. Ante el estado crítico del pavimento, debieron colocar un tacho y restos de un árbol para tapar un bache, además de desplegar una cinta de peligro para advertir a conductores y peatones.