La estructura en Argentina estaba encabezada por Lev Konstantinovich Andriashvili, un ciudadano ruso radicado en el país, quien junto a su esposa Irina Iakovenko, también rusa y residente en la Argentina, articulaba las operaciones locales. Ambos eran los encargados de recibir financiamiento directo desde Moscú y promover vínculos con individuos y organizaciones argentinas afines a la causa.
“La Compañía tiene como objetivo conformar un grupo de personas leales a los intereses de Rusia”, indicó el vocero presidencial Manuel Adorni. La finalidad era clara: ejecutar campañas de desinformación e influencia, afectando la estabilidad institucional del país.












