El operativo, ejecutado por Gendarmería Nacional en Clorinda, marca el fin de los pasos clandestinos que alimentaban el contrabando y el fraude electoral.
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En un nuevo golpe al delito y la impunidad en la frontera norte, la Gendarmería Nacional Argentina, bajo las órdenes directas del presidente Javier Milei y de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, ejecutó un operativo de gran envergadura que culminó con la destrucción total de los pasos clandestinos que unían Formosa con Paraguay a través del río Pilcomayo.
Durante años, estos cruces ilegales fueron sinónimo de contrabando, corrupción y fraude electoral. Hoy, con el restablecimiento del orden y la legalidad, la frontera vuelve a ser custodiada por el Estado. “La ley volvió a cruzar la frontera”, afirmaron desde el Ministerio de Seguridad, destacando el compromiso del Gobierno Nacional con la integridad institucional y la transparencia electoral de cara a los comicios del domingo.
Gendarmería Nacional en Clorinda, Formosa.
El operativo fue llevado adelante por efectivos de la Gendarmeria Nacional, quienes actuaron de manera coordinada sobre la ribera del río. Las estructuras derribadas eran precarias pasarelas de madera confeccionadas con pallets, utilizadas para el tránsito ilegal de personas y mercancías.
Según informaron fuentes de la fuerza, la misión tuvo como objetivo inutilizar todos los accesos informales y reforzar los controles sobre los pasos habilitados. El procedimiento se realiza de forma periódica con la finalidad de evitar el contrabando y el ingreso de personas de manera ilegal, como explicaron las autoridades.
Gendarmería Nacional en Clorinda, Formosa.
Las tareas incluyeron el desarme manual y la destrucción completa de los materiales, garantizando que ninguna de las estructuras pueda ser reutilizada. Si bien no se registraron detenciones, el despliegue forma parte de un plan sistemático de vigilancia que busca neutralizar los puntos de cruce ilegales y reafirmar el control territorial del gobierno Argentino. Estas acciones responden a una estrategia preventiva y sostenida, orientada a combatir las rutas del contrabando y el tráfico de personas, dos flagelos enquistados durante décadas en la frontera norte del país.