Gustavo Sáenz afirmó que el kirchnerismo está amenazando a legisladores de su propio bloque para rechazar el proyecto
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A pocas horas del debate en el Senado por el proyecto de modernización laboral impulsado por el Gobierno de Javier Milei, el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, denunció públicamente la existencia de presiones y amenazas dirigidas a diputados y senadores del peronismo para impedir que acompañen el proyecto.
Sus declaraciones dejaron al descubierto la fuerte interna que atraviesa el kirchnerismo en la antesala de una votación clave tanto para la Casa Rosada como para el futuro del propio PJ.
El planteo de Sáenz se produjo en un momento de máxima tensión política, cuando el oficialismo busca reunir los votos necesarios para avanzar con una iniciativa que apunta a modernizar las relaciones entre trabajadores y empresarios, mientras el kirchnerismo busca bloquear una ley estratégica para el presidente Javier Milei y todos los argentinos de bien.
El foco del conflicto está puesto en el bloque Convicción Federal, integrado por cinco senadores que no responden de manera automática a la conducción del peronismo, que reúne a otros 28 legisladores. La postura que adopte ese grupo será determinante para el resultado final de la votación.
El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz
El debate comenzará este miércoles desde las 11, en una sesión atravesada por un clima de alta conflictividad, donde la CGT convocó a una movilización, se registraron amenazas sindicales en varias provincias y el kirchnerismo busca boicotear la votación.
En ese contexto, Sáenz expuso con crudeza el autoritario mecanismo de presión que, según denunció, se aplica sobre los legisladores. “Hay gobernadores y diputados que han sido hasta amenazados con que les iban a intervenir el partido”, afirmó en declaraciones a TN.
De acuerdo con su relato, la lógica es que si los legisladores no votan en contra del proyecto del oficialismo, la conducción nacional del PJ avanzará con la intervención de sus estructuras políticas provinciales.
Javier Milei y Gustavo Sáenz
El mandatario salteño no habló en términos hipotéticos, sino que mencionó antecedentes concretos. Recordó las intervenciones partidarias en Salta, Misiones y Jujuy, que, según describió, funcionaron como castigos políticos para quienes se apartaron de la línea marcada por el kirchnerismo. De esta manera, el control del sello partidario es la principal herramienta de disciplinamiento interno.
Sáenz explicó que, en muchas provincias, el Partido Justicialista continúa siendo la plataforma electoral central. Perder el control del partido implica quedar expuesto frente a rivales internos, resignar estructura territorial, financiamiento y capacidad de armado político. “Es la única herramienta electoral que tienen muchos gobernadores”, sostuvo.
En un escenario donde los sellos alternativos suelen ser débiles y las alianzas inestables, la pérdida del partido equivale, en muchos casos, a quedar políticamente desarmado.