Cancillería condenó los ataques hutíes contra Arabia Saudita, reafirmó su respaldo a la soberanía de los Estados y expresó su rechazo a toda agresión que amenace la estabilidad y la paz en Medio Oriente.
En un escenario global convulsionado por el accionar de grupos extremistas, la República Argentina ha vuelto a posicionarse en la vanguardia del concierto internacional con una política exterior sin ambigüedades ni vacilaciones. La Cancillería del Gobierno de Milei emitió un categórico repudio contra los reiterados ataques perpetrados por los grupos terroristas hutíes contra diversas ciudades y la población civil de Arabia Saudita, los cuales tuvieron lugar durante los días 8, 15 y 16 de septiembre.
El documento diplomático elaborado por el Palacio San Martín califica estas agresiones al señalar que el Estado argentino “considera que estas agresiones son inaceptables, injustificadas y contrarias a los principios fundamentales del derecho internacional”.
Comunicado oficial de Cancillería
En ese sentido, la administración nacional remarcó su alineamiento con el orden republicano mundial al comunicar: “El Gobierno argentino expresa su solidaridad con el pueblo y el Gobierno de Arabia Saudita y reafirms su rechazo a toda forma de agresión que vulnere la soberanía de los Estados y amenace la estabilidad y la paz en la región de Medio Oriente”. Por su parte, el funcionario Quirno reforzó este compromiso formal a través de canales digitales al manifestar: “La República Argentina condena los ataques contra el territorio y civiles saudíes”.
Esta postura oficial responde a la urgencia de frenar el avance de las facciones extremistas financiadas por el régimen teocrático de Irán. Los hutíes integran la denominada estructura del Eje de la Resistencia, una red de milicias radicales compuestas también por las organizaciones Hamás, Hezbollah y diversas fuerzas iraquíes.
Además de mantener un rechazo frontal hacia la existencia misma del Estado israelí, estas facciones disputan la hegemonía de Medio Oriente en un conflicto que combina factores económicos y sociales con profundas disputas sectarias entre suníes y chiíes, así como tensiones históricas entre árabes y persas.
El presidente, Javier Milei.
En el marco de este choque geopolítico, la milicia hutí declaró un bloqueo marítimo contra Arabia Saudita y aseguró haber tomado el control de la costa yemení en el mar Rojo y del estratégico estrecho de Bab el Mandeb. La relevancia de este corredor para el transporte de petróleo e insumos del comercio internacional se tornó crítica luego de que Irán bloqueara previamente el estrecho de Ormuz.
Ante dicho bloqueo, Arabia Saudita dependía de Bab el Mandeb como ruta alternativa para abastecer a los mercados energéticos globales, por lo que el avance insurgente representa una maniobra de asfixia económica hacia el principal exportador de crudo del planeta.
La reactivación del conflicto bélico en Yemen se profundizó vertiginosamente desde julio, cuando se rompió la frágil tregua vigente desde el año 2022. Este deterioro del frente regional es consecuencia directa de la expansión del escenario de guerra abierto tras la ofensiva ejecutada por Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero. Durante las últimas semanas, combatientes hutíes marcharon masivamente en la capital Saná durante una demostración de fuerza registrada el día jueves 10 de septiembre.
Los Hutíes bajaron un avión saudí
En el plano estrictamente militar, el portavoz de la insurgencia, Yahya Saree, afirmó que sus fuerzas abatieron un caza F-15 de la fuerza aérea de Arabia Saudita sobre la provincia de Marib mediante la utilización de un misil tierra-aire de fabricación local, asegurando que la aeronave realizaba operaciones hostiles.
Asimismo, Yahya Saree desestimó las acusaciones del reino saudita que vinculaban al grupo con un intento de bombardeo sobre la ciudad sagrada de La Meca, aseverando: “Nuestras operaciones tienen como objetivo instalaciones petroleras y bases militares, que están muy alejadas de los lugares sagrados”.
A pesar de estas declaraciones, los enfrentamientos directos dejaron en una sola jornada un saldo de al menos 63 muertos entre ambos bandos. Fuentes gubernamentales confirmaron el deceso de 23 soldados leales tras una oleada de ataques con misiles y drones sobre las provincias de Taiz y Lahj. En contraposición, voceros insurgentes admitieron la baja de 40 combatientes producto de los bombardeos sauditas y los combates de infantería.
Terroristas Hutíes
Las repercusiones del terrorismo golpearon también el territorio de Arabia Saudita, donde la Defensa Civil oficializó la primera víctima fatal desde el inicio de las incursiones. El organismo confirmó que 1 ciudadano yemenita falleció y otras 2 personas sufrieron heridas debido al impacto de fragmentos de un dron interceptado sobre la provincia de Taif, registrándose además destrozos en edificios y vehículos. Simultáneamente, medios afines a los insurgentes denunciaron ataques sauditas contra la infraestructura de telecomunicaciones en Taiz y Hajjah, aduciendo la muerte de civiles y niños.
Toda esta violencia ha impactado duramente sobre Yemen, considerado el país más pobre de la península arábica. Cifras difundidas por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) advierten que más de 100.000 personas se vieron forzadas a desplazarse de sus hogares a raíz de la intensificación de las hostilidades, evidenciando el contraste entre los regímenes que alimentan el caos y la firme respuesta diplomática de naciones que, como la Argentina, alzan la voz en favor de la soberanía, la justicia y la libertad pacífica de los pueblos.