El Gobierno de Javier Milei está preparando un decreto para transformar de manera integral la Dirección Nacional de Migraciones y alinearla con el modelo que utiliza Estados Unidos en materia de control fronterizo y política migratoria.
La iniciativa busca otorgar al organismo, hasta ahora de perfil administrativo, nuevas capacidades operativas, incluida la creación de una policía interna con facultades de detención en los puntos de ingreso al país.
La administración libertaria pretende que esta futura estructura intervenga directamente en procesos de deportación de inmigrantes con antecedentes, alertas o irregularidades migratorias, aunque sin convertirse en una nueva fuerza federal. La idea oficial es que el nuevo cuerpo funcione de manera complementaria a la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), evitando superposición de tareas.

“Forma parte de lo que venimos hablando con el Homeland Security”, señalan en el Gobierno, según reveló TN. Este giro se enmarca en el acuerdo de entendimiento firmado por el presidente Javier Milei en julio durante la visita de la funcionaria estadounidense Kristi Noem, paso clave para la eventual incorporación de la Argentina al Programa Visa Waiver.
A ese convenio se suman compromisos vinculados a regulaciones migratorias y aduaneras, estas últimas bajo la órbita de la Dirección General de Aduanas, en ARCA, que conduce Juan Pazo.
El Gobierno de Milei observa de cerca a los organismos estadounidenses dedicados a estas funciones. Entre ellos se destacan los Servicios de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), orientados a los trámites y procesos migratorios; Inmigración y Control de Aduanas (ICE), responsable de las detenciones e investigaciones por violaciones migratorias; y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), que concentra el control de ingresos, las inspecciones en frontera y la operación de la Patrulla Fronteriza.









