El ministro de Defensa, Carlos Presti, mantendrá este lunes una reunión clave en el Pentágono.
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En el marco de su gran relación con Donald Trump, el Gobierno de Javier Milei avanza en una agenda de defensa que incluye la adquisición de equipamiento militar clave.
En este contexto, el ministro de Defensa, Carlos Presti, mantendrá este lunes una reunión en el Pentágono con el subsecretario de Guerra estadounidense, Joseph Humire.
El objetivo central del encuentro será avanzar en la negociación para la compra de helicópteros Black Hawk, destinados a reforzar la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas argentinas.
La cartera de Defensa ya cuenta con partidas asignadas en el presupuesto para concretar esta adquisición. La intención oficial es que las aeronaves puedan incorporarse al país antes de que finalice el año, en línea con un plan más amplio de modernización del sistema de defensa nacional.
Helicóptero Black Hawk.
La misión de Presti en Washington se apoya en un estudio previo realizado por la cúpula militar, orientado a redefinir el rol de las Fuerzas Armadas en el escenario actual.
En un contexto internacional marcado por amenazas híbridas, donde los riesgos no siempre provienen de actores estatales tradicionales, el enfoque estratégico apunta a fortalecer la capacidad de respuesta frente a nuevos desafíos.
Entre las prioridades del Ministerio de Defensa se encuentra la protección de infraestructuras críticas, consideradas esenciales para el desarrollo económico y la seguridad nacional. En ese listado se incluyen recursos como el litio, las tierras raras, las reservas de gas, el yacimiento de Vaca Muerta, centrales nucleares, puertos y oleoductos.
Javier Milei y Donald Trump.
Durante el encuentro con Humire, Presti planteará la disposición del país para avanzar no solo en la compra de helicópteros Black Hawk, sino también en la incorporación de tecnología que permita mejorar la defensa frente a posibles ataques cibernéticos. El objetivo es fortalecer el sistema defensivo y optimizar la capacidad de respuesta inmediata ante eventuales amenazas.
La experiencia reciente en conflictos internacionales también influye en esta estrategia: instalaciones energéticas como plantas de gas y gasoductos se convirtieron en blancos militares, lo que refuerza la necesidad de proteger activos estratégicos en territorio argentino.
Particularmente, la administración libertaria apunta a resguardar áreas clave como Vaca Muerta y el futuro gasoducto de 500 kilómetros de extensión, considerados pilares del desarrollo energético del país.