El presidente de Colombia, Gustavo Petro, volvió a quedar en el centro de la polémica tras volver a defender la legalización de la cocaína y anunciar que llevará internet todas a las cárceles del país. “El whisky mata más que la cocaína. Pero el whisky lo hacen ellos, la cocaína se hace acá”, declaró.
Petro cuestionó la política internacional de lucha contra las drogas y afirmó que la ilegalidad de la cocaína fue impuesta desde afuera. “Nos lo impusieron. Alguien determinó que esa sustancia era ilegal fuera de Colombia”, sostuvo el mandatario colombiano, en una nueva muestra de su línea discursiva contra la guerra antidrogas.
En el mismo mensaje, Petro planteó que pidió avanzar con la instalación de fibra óptica en centros penitenciarios. “He pedido que llegue la fibra óptica a la cárcel”, afirmó, al defender la conectividad para los presos bajo el argumento de que podría servir para educación, trabajo y procesos de resocialización. Luego remató con otra frase polémica: “¿En qué mundo de justicia estamos?”.
La propuesta generó fuertes críticas, especialmente porque Colombia continúa atravesada por el narcotráfico, la inseguridad y la presencia de estructuras criminales que operan incluso desde las cárceles. Para sus detractores, llevar internet a los penales puede abrir una puerta peligrosa en un país donde las organizaciones delictivas ya demostraron gran capacidad para coordinar sus crímenes.
La postura de Petro contrasta con el modelo de seguridad que impulsan otros líderes de la región, como Javier Milei en Argentina y Nayib Bukele en El Salvador, quienes plantean una línea mucho más dura frente al crimen organizado, los presos y las bandas narcocriminales.
El multiples ocasiones trascendieron vídeos e imágenes del presidente bajo el supuesto efecto de sustancias.
En septiembre de 2025, durante un acto en Manaos, Petro ya había defendido la legalización de la cocaína como una supuesta vía para frenar la destrucción de la Amazonía. En esa oportunidad afirmó que, si se legalizaba la cocaína, se acabaría con parte de las amenazas que las mafias representan para la región. También sostuvo que América Latina debía abordar el tema “sin vergüenza”, porque consideraba fracasada la política antidrogas tradicional.
El mandatario colombiano también arrastra un fuerte escándalo político por las acusaciones de su excanciller Álvaro Leyva, quien lo señaló públicamente por presuntos problemas de adicción. Petro negó esas versiones y respondió que su única “adicción” era el café, pero el episodio volvió a alimentar las críticas sobre su discurso frente a las drogas.