Durante décadas, el sistema laboral argentino funcionó con una enorme zona gris para los trabajadores: todos los meses podían ver el sueldo neto que llegaba al bolsillo, pero pocos podían identificar cuánto dinero se perdía en el camino en cargas, aportes, contribuciones y descuentos obligatorios. Esa opacidad empezará a cambiar con el nuevo formato de recibos de sueldo impulsado por el Gobierno Nacional.
A través del Decreto 407/2026, publicado este lunes en el Boletín Oficial, el Gobierno de Javier Milei reglamentó una modificación del artículo 140 de la Ley de Contrato de Trabajo y estableció un modelo obligatorio de recibo de haberes que deberá exponer con mayor claridad el costo laboral total, las deducciones aplicadas y el salario neto que finalmente cobra cada empleado.

El objetivo central es terminar con un esquema que durante años ocultó al trabajador una parte clave de la relación laboral: la diferencia entre el costo total que afronta la empresa y el sueldo neto que llega al bolsillo. En síntesis, poner sobre la mesa de manera clara todas la carga fiscal, previsional y sindical que atraviesa cada salario registrado.
El nuevo recibo deberá incluir una estructura más detallada y ordenada, mucho más entendible para los trabajadores de a pie. En primer lugar, aparecerán los datos básicos de la relación laboral, como CUIT del empleador, CUIL del trabajador, fecha de ingreso, antigüedad, categoría y datos vinculados a la seguridad social.
Se incorporará un apartado específico con las contribuciones que paga el empleador. Allí deberán figurar conceptos como jubilación, obra social, INSSJP-PAMI, asignaciones familiares, Fondo Nacional de Empleo y la cápita de la Aseguradora de Riesgos del Trabajo. También se deberá transparentar el destino de otros pagos que integran el costo laboral.









