Al llegar al cementerio de Darwin, los familiares participaron en ceremonias íntimas que reflejaron la profundidad de su dolor y la gratitud hacia aquellos que dieron su vida por la soberanía argentina.
Durante la despedida oficial en Buenos Aires, el canciller Gerardo Werthein destacó la trascendencia de este viaje como un acto de reparación histórica y humanitaria, subrayando que "cada vuelo a las Malvinas es un testimonio ante el mundo de nuestro compromiso de mantener viva la memoria y avanzar en las negociaciones de soberanía con el Reino Unido".
Este gesto adquiere aún más relevancia al considerar que el gobierno kirchnerista había prohibido las iniciativas de este tipo, dificultando los viajes y limitando las oportunidades de las familias de honrar a sus seres queridos. Bajo la administración de Milei, no solo se reactivaron estos vuelos, sino que se amplió su alcance, garantizando un mayor acceso hacia quienes más lo necesitan.
Según el comunicado de la Cancilleria, la República Argentina reafirma su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. Este acto humanitario no solo honra a los caídos, sino que también fortalece el vínculo inquebrantable de los argentinos con las islas y su historia.