El presidente Javier Milei, abiertamente pro-Occidente y firme defensor del vínculo con Estados Unidos, ha planteado como política de Estado el incremento del presupuesto de defensa —0,5% al 2% del PBI en los próximos años— con el objetivo de incorporar a la Argentina en el esquema de seguridad occidental, alineado con la OTAN. En ese marco, las restricciones británicas a la exportación de armas y tecnología militar siguen representando un obstáculo que el Gobierno busca remover con pragmatismo y diplomacia activa.
Según The Economist, altos mandos militares norteamericanos visitaron el sur argentino en al menos tres oportunidades en los últimos dos años, evidenciando su creciente preocupación por la presencia de China y Rusia en el Atlántico Sur y la región antártica. Para evitar que la Argentina recurra a estos actores como proveedores estratégicos, Washington habría presionado a Londres para permitir ciertas ventas de equipamiento, reactivando así los canales bilaterales.












