Desde el año 2024, Groenlandia prohibió el uso directo de Starlink para los consumidores locales y estableció un monopolio estatal de telecomunicaciones administrado por Tusass.
Esta situación obliga a los usuarios de la isla a depender de los servicios estatales mientras quedan excluidos de una alternativa privada con mejor servicio y menores costos.
El gobierno, la Unión Europea y la operadora justifican las restricciones bajo el argumento de proteger y financiar la infraestructura crítica de Groenlandia y el ártico.
Sin embargo, el esquema supone que los consumidores no pueden contratar libremente Starlink para acceder a internet satelital y deben permanecer dentro del sistema administrado por el operador estatal, el cual ofrece una velocidad extremadamente baja.











