La diputada de izquierda y defensora del terrorismo islámico, Vanina Biasi, presentó un proyecto solicitando la destitución de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich; su segunda al mando, Alejandra Monteoliva; y el comisario jefe de la Policía Federal, debido a la exitosa gestión del Gobierno de Javier Milei, que logró reducir los homicidios en un 70% en Rosario y exterminar los piquetes.
Biasi mencionó la represión a sus votantes, los violentos piqueteros de extrema izquierda que utilizaron a niños y jubilados como escudo humano: "no se puede permitir que la brutalidad con la que se reprimió a niños y jubilados quede impune". Por ello, hizo un llamado a "intensificar la movilización" y a luchar por la destitución de la ministra de Seguridad.
El proyecto de resolución cuenta con el respaldo de sus colegas Mónica Schlotthauer, Nicolás del Caño, Christian Castillo y Alejandro Vilca. Apunta específicamente al comisario general Luis Rolle y al comisario mayor de la Policía Federal Argentina (PFA), Gerardo Ariel Perillo Scarpini, "responsables del desproporcionado operativo represivo llevado a cabo el miércoles 11 de septiembre contra manifestantes en los alrededores del Congreso, donde la Policía roció con gas pimienta repetidamente en el rostro de una niña de 10 años y agredió a otros niños y adolescentes, así como a numerosos manifestantes".
La exitosa gestión de Patricia Bullrich
Desde la llegada de Javier Milei a la presidencia, la seguridad y el orden experimentaron una transformación completa, y gran parte de ese cambio se debe al excelente liderazgo de Patricia Bullrich, la ministra de Seguridad. Con una visión clara y políticas efectivas, Bullrich logró un impacto sin precedentes en la seguridad nacional y el orden público.
Uno de los logros más destacados de su gestión es la reducción drástica de los piquetes y cortes de calles, un problema histórico en Argentina. Tras la implementación del protocolo antipiquetes, que combate a los delincuentes, los cortes de calles por piquetes prácticamente desaparecieron desde hace más de cuatro meses.
Las manifestaciones ya no interrumpen el tránsito, lo que mejoró en gran medida la vida diaria en la Ciudad de Buenos Aires. "Muchos argentinos creían que los piquetes serían eternos, pero hemos demostrado que es posible protestar sin perjudicar a los demás", declaró Bullrich.








