Tras el veto a la Ley de Financiamiento Universitario por parte del presidente Javier Milei, algunos estudiantes de la Universidad de Buenos Aires (UBA) han optado por tomar tres facultades como forma de protesta.
Las Facultades de Filosofía y Letras, Psicología y Veterinarias fueron ocupadas, lo que agrava el ya delicado panorama de la educación superior en Argentina producto de años de desidia de los administradores de dichas universidades.
Lejos de buscar soluciones constructivas, la toma de las facultades interrumpe el normal desarrollo académico y afecta tanto a estudiantes como a docentes. Estas medidas radicales, que pretenden ser una forma de protesta ante el veto presidencial, terminan perjudicando a los propios alumnos que ven interrumpido su derecho a la educación.
Un conflicto que escala y amenaza con desestabilizar la educación pública
La marcha universitaria federal de la semana pasada fue una muestra de la creciente tensión, pero la decisión de tomar las sedes universitarias va más allá de una simple protesta pacífica.












