Finalmente, el comunicado expresó la expectativa oficial ante el nuevo escenario abierto en Medio Oriente:
“La República Argentina espera que esta acción militar conjunta de nuestros países aliados ponga un fin definitivo a lo que fueron más de 40 años de opresión y violaciones a los derechos humanos en Irán, y que por fin el pueblo iraní tenga paz y recupere su democracia.”
La reacción del Gobierno argentino no solo implicó una celebración diplomática, sino también una definición política clara: la Argentina se ubica del lado de las democracias occidentales en la lucha contra el terrorismo internacional.
La muerte de Jamenei constituye el golpe más significativo contra el liderazgo del régimen iraní en toda su historia y abre una nueva etapa en el conflicto regional.
Para la administración Milei, el hecho no es ajeno ni distante: está directamente vinculado con una herida abierta desde el 18 de julio de 1994, cuando el atentado contra la AMIA dejó 85 muertos y centenares de heridos.
En ese marco, el respaldo a la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel no solo reafirma una alianza estratégica, sino que también proyecta una política exterior firme, alineada con la defensa de la libertad, la democracia y la justicia para las víctimas del terrorismo.












