Durante la marcha kirchnerista inicial del 24 de marzo, Máximo Kirchner caminó por la avenida Del Libertador junto a intendentes que le responden directamente, como Mayra Mendoza (Quilmes) y Julián Álvarez (Lanús), además de otros cercanos como Federico Otermin (Lomas de Zamora), Mariel Fernández (Moreno) y Gustavo Menéndez (Merlo).
También lo acompañaron dirigentes que han estrechado lazos con el kirchnerismo, entre ellos Gastón Granados (Ezeiza) y Federico Achaval (Pilar). Tampoco pasó desapercibida la presencia de Emilio Pérsico, el líder del Movimiento Evita.
Esa imagen no fue casual para el jefe de La Cámpora: Pérsico se transformó en un aliado clave en la estrategia para debilitar el control territorial del intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, quien juega abiertamente del lado de Axel Kicillof en la interna peronista.
De hecho, desde La Plata presentan a la vicegobernadora Verónica Magario como una figura fundamental del axelismo. En este contexto, el histórico bastión del PJ en el conurbano podría convertirse en el epicentro de la disputa del kirchnerismo en este año electoral.

Más tarde, en la manifestación kirchnerista se sumó el gobernador Axel Kicillof y los funcionarios e intendentes que desafían la conducción del hijo de Cristina Kirchner dentro del PJ bonaerense. De esta forma, el peronismo llevó su disputa interna a la movilización.
Kicillof parece decidido a continuar el enfrentamiento por el liderazgo en el PJ bonaerense, lo que lo pone en conflicto tanto con Máximo Kirchner como con Cristina.










