En un nuevo capítulo de su gestión populista, el gobernador de Buenos Aires, el ultra kirchnerista Axel Kicillof, inauguró este martes una bajada en la Autopista Buenos Aires-La Plata, a la altura de la Avenida 520, bautizándola "Papa Francisco" en homenaje al Sumo Pontífice fallecido el pasado lunes.
La obra, que costó 13.378 millones de pesos, es un nuevo ejemplo de cómo el gobierno provincial despilfarra recursos en proyectos de cuestionable prioridad mientras la provincia enfrenta una grave crisis financiera, de salud, educación y seguridad.













