De manera automática y sin pasar por el recinto, a diferencia de la última vez cuando tuvieron que quedar expuestos levantando la mano ante miles de espectadores en medio de una sesión, los senadores se aumentaron el sueldo bruto de 7 a 9 millones de pesos por mes, en una nueva demostración asquerosa de cómo se maneja la casta política en Argentina.
La medida fue emitida a través de una resolución administrativa del Senado, que lleva la firma del secretario parlamentario, Agustín Giustinian, la secretaria administrativa, María Laura Izzo, y los representantes gremiales. La decisión implicó que se extendieron los aumentos del personal administrativo del Congreso a los propios senadores, algo que Martín Menem desacopló en la Cámara de Diputados.
Los diputados y senadores se aumentan cada año su sueldo en sintonía con la paritaria del personal legislativo, una costumbre instalada por la "Ley Enganche" que impulsó Cristina Kirchner en 2011. Esta práctica se había dejado de lado durante la pandemia, y si bien volvió en 2023, este año todo indicaba que no se replicaría, en sintonía con el Plan Motosierra de Javier Milei.








