El presidente Javier Milei realizó una fuerte defensa de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas durante el inicio de su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.
En ese marco, el mandatario cuestionó duramente a la propia ONU por su falta de capacidad para hacer cumplir las resoluciones que adopta y apuntó directamente contra su actuación en la disputa entre Argentina y el Reino Unido.
“Una organización que se propuso defender la soberanía de sus miembros miró para otro lado respecto a Malvinas. Malvinas es para nosotros una causa nacional”, sostuvo Milei.
El Presidente también cuestionó el funcionamiento del organismo internacional y enumeró distintos episodios en los que, según planteó, Naciones Unidas no logró cumplir con los objetivos para los que fue creada.
“Fracasaron en la tarea, permitieron el caos y el territorio internacional. Acompañaron dictaduras y votaron sistemáticamente en contra de Israel”, afirmó.
En ese sentido, Milei planteó una pregunta central sobre la efectividad de las decisiones del organismo: “¿De qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar de manera contraria?”.
"Malvinas es para nosotros una causa nacional"
Tras un balance crítico del organismo, el mandatario sostuvo que una institución creada para defender la soberanía territorial de sus miembros "decidió mirar para el otro lado" respecto de la situación de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
"Malvinas es para nosotros una causa nacional. Repito: Malvinas es para nosotros una causa nacional", afirmó, y remarcó que el caso es una muestra de la distancia entre las palabras de los organismos internacionales y la realidad sobre la que pretenden actuar.
Una ONU con palabras, pero sin consecuencias
Milei recordó que hace cinco décadas la Asamblea General aprobó la resolución 3149, que insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras la disputa siga abierta. Cincuenta años después, planteó, "la situación no ha cambiado, pero las modificaciones unilaterales continúan".
De allí surgió la pregunta central de su intervención: "¿De qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos, pero impotente frente a la realidad?".









