Se trata de la primera condena con cumplimiento efectivo contra un expresidente argentino en democracia por hechos de corrupción, lo que significa un golpe jurídico, político y económico de enorme magnitud para Cristina Kirchner, quien además fue inhabilitada de forma perpetua para ejercer cargos públicos.
El eje central del fallo es el decomiso de 84 mil millones de pesos, cifra que, según la Justicia, representa el daño concreto causado a las finanzas públicas mediante la adjudicación sistemática y direccionada de contratos de obra pública en la provincia de Santa Cruz a empresas controladas por Báez, en el marco de un esquema de corrupción montado desde el poder político.











