La muerte de Ángel, un nene de apenas 4 años, en la ciudad de Comodoro Rivadavia, desató conmoción nacional y puso bajo la lupa no solo a su entorno familiar, sino también a decisiones judiciales previas que hoy son fuertemente cuestionadas. El menor falleció tras sufrir un paro cardiorrespiratorio, sin antecedentes médicos, y las causas aún permanecen sin determinar, a la espera de los resultados de la autopsia.
El caso, sin embargo, trasciende lo médico. A medida que avanzan las investigaciones, surgen denuncias que apuntan a una posible negligencia institucional y a la influencia de criterios ideológicos en decisiones que habrían resultado fatales. Según se informó, las primeras pericias realizadas al cuerpo de Ángel indicarían la presencia de lesiones internas en el cráneo, lo que agrava las sospechas sobre las circunstancias de su muerte y refuerza la hipótesis de una posible intervención violenta.

El domingo por la mañana, cerca de las 7:00, Ángel comenzó a presentar problemas respiratorios en la vivienda donde se encontraba. Personal médico y policial acudió al lugar y lo encontró sin signos vitales, iniciando de inmediato maniobras de reanimación. Fue trasladado de urgencia al hospital regional, donde ingresó a las 8:35 en estado crítico. Allí, según explicó Luis Cisneros, “se hace la reanimación cardiopulmonar avanzada y responde desde el punto de vista circulatorio, recobrando ritmo cardíaco, pero nunca recupera lo respiratorio”.
El profesional lo definió como un “paciente en estado crítico que nunca respondió” durante su permanencia en terapia intensiva. Finalmente, el niño falleció poco antes de la medianoche del domingo. A pesar del cuadro, Cisneros fue contundente: “El causal de muerte es totalmente desconocido. Por eso el cuerpo va a autopsia; habrá que esperar los resultados para tener algún otro dato”. También aclaró que “no constan en la historia clínica signos de violencia” y que el menor “aparentemente estaba en muy buen estado general”.
Sospechas, internas familiares y allanamientos
La tragedia destapó una fuerte interna familiar. La madre biológica del menor quedó en el centro de la investigación, y este miércoles la Policía realizó un allanamiento en la vivienda donde residía junto a su actual pareja, quien también fue señalado por sospechas de violencia.
Incluso, en la Fiscalía, se produjo una pelea entre la madre y el padre del niño, que requirió intervención policial.
El fiscal de la causa, Facundo Oribones, dispuso la intervención del Cuerpo Interdisciplinario Forense y ordenó medidas para determinar “cuál fue la causa de muerte de este menor, como también la responsabilidad de alguna persona”.
Uno de los puntos más controvertidos del caso es la decisión judicial de revincular a Ángel con su madre biológica. El proceso había comenzado el 4 de noviembre, pese a que, según el entorno paterno, el niño manifestaba temor.
Lorena Andrade, quien se definió como “madre de crianza”, sostuvo que el niño había sido abandonado por su madre cuando tenía un año y medio y que la revinculación fue impuesta por la Justicia.









