Las declaraciones del entorno paterno fueron aún más duras. Lorena Andrade acusó directamente a la madre: “Esa señora asesina, agarró, lo dejó en coma al nene, lo dejó tirado en el hospital y se fue a dormir a su casa”.
También apuntó contra la pareja de la mujer: “El nene es un estorbo, que lo tiene que andar cuidando él”, habría dicho, según relató una amiga de la familia.
Y agregó una hipótesis inquietante: “Seguramente era él quien lo maltrataba… El nene salió muerto de esa casa”.
El caso adquiere una dimensión aún más polémica al conocerse que la restitución del niño a su madre habría estado respaldada por informes vinculados a profesionales que promovían la “perspectiva de género”. Desde el entorno familiar se denunció que el juez tomó la decisión de entregar al menor a su madre siguiendo recomendaciones de una psicóloga que daba capacitaciones en esa línea, a pesar de que, según relatan, el niño “suplicaba que no lo llevaran”.
En ese contexto, una de las frases más contundentes fue: “Si hubieran escuchado a Ángel, lo tendríamos vivo. Tenemos que acabar con esta farsa progresista de ‘igualdad de género’”. Las críticas también alcanzaron a las autoridades provinciales de Chubut, acusadas de actuar con “mala praxis judicial” y “negligencia”.
Un antecedente que resuena: el caso de Lucio Dupuy
La tragedia de Ángel inevitablemente remite al caso de Lucio Dupuy, el niño de 5 años asesinado en 2021 en La Pampa por su madre, Magdalena Espósito Valenti, y su pareja, Abigail Páez. En ese caso, la madre fue condenada por homicidio triplemente calificado por el vínculo, alevosía y ensañamiento, mientras que su pareja recibió condena por homicidio doblemente calificado, además de abuso sexual agravado. El abogado José Mario Aguerrido, representante del padre de Lucio, sostuvo que el crimen estuvo motivado por “odio de género masculino”, describiendo una “animadversión patológica”.
“Lucio no lo mataron por matar. Las asesinas tuvieron una razón y esa razón es el odio hacia el género masculino”, afirmó. También explicó el concepto de violencia vicaria, señalando que “para vengarse del padre atacan al hijo”.