Adriana Nazario volvió a la escena política el sábado pasado, respaldando la candidatura de Edgar Bruno. Bruno, intendente de Canals, compite a diputado con el sello del partido PAIS. Este apoyo se produce en un momento crucial, con el cierre de listas y la tensión interna dentro del peronismo cordobés.
El gesto de Nazario, al respaldar a un candidato fuera del oficialismo, pone de relieve las divisiones dentro del PJ. En lugar de fortalecer la unidad, Nazario muestra sus diferencias con el proyecto de Llaryora. El respaldo a Bruno es, sin duda, un acto que profundiza la fractura dentro de las filas peronistas.
El apoyo de Nazario marca un claro distanciamiento del kirchnerismo dentro del PJ cordobés. Mientras algunos sectores avanzan hacia un modelo más alineado con el kirchnerismo, ella se coloca en una postura disidente. Este movimiento refleja la falta de cohesión en un partido que sigue buscando un rumbo definido.












