En un contexto de mejora en los indicadores económicos clave, organizaciones sociales y piqueteras de izquierda resolvieron avanzar con un plan de protestas escalonado contra el gobierno de Javier Milei, que incluye cortes de ruta y la posibilidad de una huelga general antes de fin de año.
La decisión se da en paralelo a la publicación de datos oficiales que muestran una recuperación en el poder adquisitivo y el crecimiento de la actividad económica.
En abril de 2026, los salarios registraron un aumento del 3,7%, por encima de la inflación mensual del 2,6%, lo que implicó una suba del salario real y puso fin a una serie de caídas consecutivas provocadas por la incertidumbre y el "Riesgo Kuka" durante las elecciones de 2025.
Piqueteros.
A su vez, el Producto Bruto Interno (PBI) creció un 2,3% en el primer trimestre en comparación interanual, con una expansión desestacionalizada del 0,7%.
Pese a este escenario, la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), junto al Bloque Piquetero y Territorios en Lucha, definió en asambleas realizadas el 9 de junio avanzar con violentas medidas de fuerza.
Las asambleas se llevaron a cabo frente a las sedes de las secretarías de Trabajo en distintos puntos del país, bajo la consigna “Trabajo sin salario es esclavitud”. En ese marco, el secretario general de la UTEP, Alejandro Gramajo, calificó la situación como “una emergencia social desbordante”, a pesar de los recientes indicadores que reflejan una clara recuperación económica.
Piqueteros.
El plan de acción no se limita a las organizaciones sociales. En paralelo, comenzó a consolidarse una articulación con sectores del sindicalismo.
El 18 de junio, en la sede de la CGT en Azopardo 800, dirigentes cegetistas recibieron a representantes de la UTEP y a los titulares de las dos CTA, Hugo Yasky y Hugo Godoy, junto a diversas confederaciones y gremios.
De ese encuentro surgió la intención de construir un plan de lucha “sostenido y escalonado”, con participación de múltiples sectores. No obstante, dentro de la propia CGT surgieron diferencias sobre la velocidad de las medidas: mientras algunos dirigentes optan por un esquema gradual, otros, como Roberto Baradel y Daniel Catalano, presionan para acelerar las protestas en la vía pública.
Desde la UTEP, la estrategia apunta a una marcha que recorra distintas provincias durante varias semanas y que concluya en un punto emblemático, con el objetivo de desembocar en un paro general antes de fin de año, provocando graves daños económicos para el país, empresas y trabajadores.