Votos dispersos, argumento débil y concesiones sin autoridad
El proyecto sólo impone sanciones si la actividad se ejerce de forma “intimidatoria”, sin erradicar el cobro compulsivo en la vía pública. Ignacio Biga, del oficialismo, dijo que se fortalecerá “el poder de policía municipal” pero pidió tiempo y recursos que hoy no existen. Se contempla quitar beneficios sociales como castigo, pero también se abre la puerta al trabajo comunitario en lugar de sanciones firmes.
La oposición exigió incorporar cláusulas “sociales”, lo que diluyó aún más el objetivo inicial: garantizar circulación libre y sin extorsiones. El radical Gabriel Abrile votó a favor, pero advirtió: “No creo que algo cambie con este proyecto, ojalá me equivoque”, mostrando su escepticismo. Mientras tanto, el municipio sigue sin asignar partidas suficientes para abordar problemáticas como la drogadicción o la marginalidad urbana.













