La operación rusa utilizó identidades falsas para publicar contenido contra el Gobierno de Milei en diversos medios.
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Los documentos filtrados que revelaron la red de desinformación rusa en Argentina confirmaron que uno de los mecanismos más utilizados para difundir su propaganda fue la creación de periodistas falsos mediante inteligencia artificial para firmar artículos en numerosos medios.
El esquema se basó, entre otras cosas, en la publicación de contenidos sin autoría clara o firmados por personas inexistentes, diseñadas para dar apariencia de legitimidad a noticias y análisis alineados con intereses rusos, y en contra del Gobierno de Javier Milei.
En muchos casos, los nombres utilizados no tenían ningún tipo de trayectoria verificable, mientras que las imágenes asociadas a estos perfiles fueron generadasdigitalmente o reutilizadas.
Uno de los periodistas falsos.
Los periodistas falsos
Uno de los casos es el de Manuel Godsin, quien firmó artículos vinculados a temas como las "protestas universitarias" de la izquierda contra el gobierno de Javier Milei.
Este supuesto autor se presentaba como doctor por la Universidad de Bergen y miembro de un “Centre for Political and Strategic Studies”, credenciales que fueron desmentidas en su totalidad.
La investigación determinó que su imagen correspondía en realidad a un ciudadano ruso llamado Mikhail Malyarov. En 2025, el medio Africa Confidential ya había expuesto a Godsin como un “perfil virtual” utilizado para difundir desinformación prorrusa en África.
A su vez, un informe del medio Code for Africa, basado en un reporte de OpenAI, confirmó que se trató de una “identidad ficticia” creada específicamente para “blanquear narrativas rusas en los medios de comunicación convencionales” mediante contenido generado con herramientas como ChatGPT.
La investigación también identificó otras firmas fantasma utilizadas en Argentina, como Gabriel Di Taranto, Juan Carlos López y Marcelo Lopreiatto. Estos nombres aparecieron como autores en el sitio Diario Registrado, al que los documentos filtrados atribuyen la publicación de 26 artículos por un total de 28.600 dólares.
En el caso de Di Taranto, su firma figura en al menos 20 artículos distribuidos en Diario Registrado, C5N y Ámbito. Era presentado como especialista con un máster en Comunicación Política por la Universidad Nacional de Avellaneda, pero la institución negó su existencia y confirmó que nunca formó parte de su comunidad académica. Su imagen fue generada mediante software de Nvidia y reutilizada en múltiples perfiles digitales.
Otro periodista falso.
Por su parte, la identidad de Juan Carlos López también fue desmentida al comprobarse que la fotografía asociada a su perfil provenía de un banco de imágenes y estaba vinculada a distintas identidades en redes sociales. Esta firma aparece en nueve artículos identificados dentro de los documentos analizados.
En tanto, Marcelo Lopreiatto firmó 12 publicaciones en C5N y Diario Registrado. Su rostro proviene de una imagen utilizada en 2019 por una empresa que ofrecía retratos generados con inteligencia artificial como parte de una campaña promocional.
Los registros también indican que C5N publicó 17 artículos dentro de este esquema, con un valor estimado de 32.500 dólares, de los cuales 14 fueron firmados por Lopreiatto y Di Taranto.
Este mecanismo consolidó una estrategia de desinformación sofisticada por parte de Rusia que combinó tecnología, financiamiento y manipulación informativa para influir en la agenda política argentina.