Los cuatro evangelistas sostienen que murió en la parasceve de la Pascua.
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En este artículo seguimos mayormente al Prof.Javier Font Gisbert, importante estudioso de la temática, con algunos aportes de nuestra parte. En la actualidad, utilizamos el Calendario Gregoriano, basado en el ciclo solar anual, donde cada día corre desde la medianoche de una jornada hasta la medianoche del día siguiente.
Sin embargo, los judíos basan su calendario, tanto en el ciclo de la tierra alrededor del sol, como en el ciclo lunar de la luna alrededor de la tierra. Los días empiezan a la puesta del sol de una jornada, hasta la puesta del sol del día siguiente.
Esa forma de considerar cuándo empieza cada día se origina en el Génesis, Capítulo I, Versículo 3: “… dijo Dios: haya luz; y hubo luz. Vio Dios que la luz era buena, y separó Dios la luz de la tiniebla. Dios llamó a la luz día, y a la tiniebla de llamó noche”. Es decir, es clara la separación entre luz y tiniebla; lo que llevó seguramente a los hebreos a tomar de base para considerar que un día comienza (y termina) con su oscuridad correspondiente. También hay otros pasajes bíblicos que llevan a considerar del mismo modo cuándo comienza cada día.
En la época de Jesús, los judíos tenían tres fiestas de peregrinaje anuales (Shalosh Regalim); en que acostumbraban peregrinar al Templo de Jerusalem: Pascua (Pésaj), que se celebra el 15 del mes de Nisán (el primero del año), Pentecostés (Sabot), que se celebra 50 días después de Pascua y la fiesta de los Tabernáculos o Tiendas (Sucot), que se celebran el día 15 del séptimo mes de cada año.
Reconstrucción del Segundo Templo de Jerusalén
Se distingue entre el “Shabbath Ceremonial” y el “Shabbath Semanal”. Nos es más conocido este último, que los hebreos celebran todos los sábados, asistiendo a los servicios religiosos, algunos guardando reposo y teniendo las comidas rituales, entre otras observancias.
No estamos tan familiarizados “Shabbath Ceremonial”, que tiene lugar en siete momentos del año; y coincide con fiestas importantes, entre las que se encuentra la Pascua (Pésaj). En ellas, el pueblo judío debe convocar “Asamblea Santa” y respetar el reposo sabático. Estas fiestas pueden caer cualquier día de la semana. No necesariamente un sábado. Pero igual se celebran con la solemnidad del Shabbath.
Los Evangelios hablan de la “Parasceve”, que proviene del griego y significa “Preparación”. Es la víspera de un Shabbath ceremonial o semanal. Es decir, el día anterior a que tenga lugar esa importante fiesta. Como el día, en los judíos, arranca con la puesta del sol, es obvio que durante la “Parasceve”, los fieles deben “prepararlo” todo para poder celebrar la fiesta, donde se encuentra prescripto el reposo sabático. No se puede trabajar en el Shabbath, por lo que al trabajo hay que hacerlo previamente, durante la “Parasceve”.
Como dijimos, la Pascua judía, que se celebra al anochecer del 14 de Nisán (que es cuando empieza el día 15), puede caer cualquier día de la semana, porque tiene carácter de “Shabbath Ceremonial”. Entonces, ¿cuándo murió Jesús?
Según los Evangelios, fue en la “Parasceve” de la Pascua. Dice San Mateo (27,62), con respecto al día posterior al de la muerte de Jesús: “al día siguiente de la parasceve se reunieron los príncipes de los sacerdotes y de los fariseos ante Pilato”. San Marcos (15, 42-43) es aún más claro: “Y ya al atardecer, puesto que era la parasceve, es decir el día anterior al sábado, vino José de Arimatea…”. San Lucas (23, 54) dice, luego de narrar la muerte del Nazareno: “era el día de la parasceve y comenzaba a brillar el sábado”. Por último, San Juan (19,14) dice que cuando Pilato presentó a Jesús ante la multitud: “era la parasceve de la Pascua, más o menos la hora sexta”.
Según la ley judía, el día 10 del mes de Nisán cada familia tomaba un cordero sin mancha, “uno por familia, uno por casa”; y debían reservarlo hasta el día 14 de ese mismo mes; que era cuando toda la “Asamblea de Israel” inmolaba esos corderos “entre dos luces” a las 15:00 horas (la hora “novena” o “nona”romana).
Sacrificio del cordero pascual
Recordemos que ese día 14 al anochecer se conmemoraba, en una cena familiar, la Pascua del Señor “como institución perpetua, de generación en generación”. Debían comer “la carne del cordero esa misma noche, asada al fuego, con panes ácimos y hierbas amargas” (Séder de Pésaj).
Al día siguiente, el 15 de Nisán, se celebraba el primer día de la Fiesta de los Ácimos. Durante siete días, los hebreos debían comer panes sin levadura. Ese primer día era solemne: se convocaba “Asamblea Santa” y se guardaba reposo: ahí tenemos nuestro Shabbath Ceremonial; que también se repetía para el séptimo día de los Ácimos: el 21 de Nisán.
San Juan, en su capítulo 12 nos dice que Jesús, seis días antes de la Pascua, marchó a Betania, donde estaba la casa de su amigo Lázaro, y allí se alojó. Este dato nos ubica a Jesús en Betania el día 9 de Nisán.
Allí tuvo lugar la cena, en que Marta (hermana de Lázaro) servía a los comensales en la mesa. Fue en esa oportunidad que la otra hermana de ambos, María, tomando una libra de perfume de nardo puro muy caro, ungió los pies de Jesús y lo secó con sus cabellos. Ese mismo día, los “príncipes de los sacerdotes decidieron dar muerte también a Lázaro, porque muchos por su causa se apartaban de los judíos y creían en Jesús”.
María y Marta junto a Jesús
San Marcos narra que, al día siguiente (10 de Nisán) tuvo lugar la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, donde “muchos extendieron sus mantos en el camino, otros cortaban el ramaje de los árboles y de los campos y lo extendían delante de él, y gritaban: ‘Hosanna, Bendito el que viene en el nombre del Señor’”. Luego, Jesús entró en el Templo y “después de observar todo atentamente, como ya era hora tardía, salió hacia Betania con los doce”. Es decir, la noche del día 10 al 11 de Nisán, Jesús volvió a lo de Lázaro a pernoctar.
El día 11 de Nisán, Marcos cuenta, en su capítulo 11, que Jesús y sus discípulos volvieron a Jerusalén, que distaba a tres kilómetros de Betania. Allí tuvo lugar el célebre episodio de la expulsión de los mercaderes del Templo: “llegó Jesús a Jerusalén y, entrando en el Templo, con unas cuerdas hizo un látigo y arrojó a todos del Templo, con las ovejas y los bueyes; tiró las monedas de los cambistas y volcó las mesas”. Este hecho también es conformado por otros evangelistas. Prosigue Marcos: “los príncipes de los sacerdotes y los escribas buscaban el modo de acabar con Jesús; pues le temían, ya que toda la muchedumbre quedaba admirada con sus enseñanzas”.
La expulsión de los mercaderes del templo (hacia 1750 - 1753). Óleo sobre lienzo de Giandomenico Tiepolo (Colección Thyssen-Bornemisza, en depósito en el Museu Nacional d'Art de Catalunya)
San Lucas, cap. 19 dice que todos estos días enseñaba Jesús en el Templo. El día 12 de Nisán, Jesús pronunció su “discurso escatológico”, donde predijo la destrucción de Jerusalén que ocurrirá en el año 70 DC y también habló sobre el fin del mundo. Después, Jesús dijo a sus discípulos: “sabéis que dentro de dos días será la Pascua y el Hijo del Hombre será entregado para que lo crucifiquen”. Esos dos días que faltan son, obviamente, el 13 y el 14 de Nisán.
Marcos, cap. 14 cuenta que luego regresaron a Betania, a casa de Simón, el leproso; donde una mujer, que llevaba un frasco de alabastro, con perfume de nardo puro muy valioso, rompió el frasco y se lo derramó a Jesús en la cabeza. Fue entonces que Judas Iscariote se quejó, porque decía que se podría haber vendido este perfume por más de trescientos denarios y darlo a los pobres; y tomó allí la determinación de acudir a los “príncipes de los sacerdotes”. Estos le ofrecieron treinta monedas de plata para traicionar a Jesús. La noche de ese mismo día 12 de Nisán, Judas vendió a su Maestro.
San Juan, en su capítulo 13 narra que “en el día de la víspera de la fiesta de la Pascua”; es decir: en el día anterior al primer día de los Ácimos, como deben traducirse correctamente del griego los evangelios sinópticos, Jesús dio las instrucciones a sus discípulos para compartir con ellos la cena de víspera del Primer día de Ácimos, que era cuando se sacrificaba el cordero pascual.
Dice San Mateo (cap. 26) “se acercaron los discípulos a Jesús y le dijeron: ¿donde quieres que te preparemos la cena de Pascua?”. Es decir, que la Última Cena se preparó y tuvo lugar el día 13 de Nisán. Es decir, en la víspera del primer día de Ácimos, o del sacrificio del cordero pascual, que tenía lugar el 14 de Nisán.
Entonces, el día 13 de Nissan tiene lugar la preparación del Cenáculo y la Última Cena. El 14 es la parasceve(preparación para la Pascua), Primer día de Ácimos y día del sacrificio del cordero pascual, para los hebreos. El 15 es el Sábado Pascual (Shabbath Ceremonial) y Segundo día de Ácimos (de los siete previstos en la celebración).
Lucas escribe que Jesús envió a Pedro y a Juan a preparar el Cenáculo. Esto pudo haber tenido lugar el mismo día 13 de Nisán, en el curso de la mañana, según cree D. Javier Font Gisbert. El inicio de la Última Cena tuvo lugar, entonces, a partir de las 18:00 horas de ese mismo día 13 de Nisán; que es cuando formalmente, según el calendario hebreo, ya comienza el 14 (Primer Día de Ácimos). Mateo (26,20) dice: “al anochecer, se recostó a la mesa con los doce”.
La Última Cena de Leonardo da Vinci - Cenacolo Vinciano, Milán
La última Cena de Leonardo da Vinci (1495 a 1497). Cenacolo Vinciano.
A continuación, Mateo (26,30) dice “después de recitar el himno, salieron hacia el Monte de los Olivos”. San Juan , por su parte, indica que ya era de noche cuando salieron. Se trata de dos testigos presenciales de los hechos. Con lo cual, la cena habrá terminado entre las 21:00 y las 22:00 horas aproximadamente.
El Cenáculo no está muy lejos del Monte de los Olivos. Solo a pocos minutos caminando. Prosigue Mateo (26, 47 y 50) “llegó Judas, uno de los doce, acompañado de un gran tropel de gente, con espadas y palos” y “después de apresarlo, lo metieron en casa del Sumo Sacerdote”. Es razonable pensar que Jesús pudo haber sido apresado cerca de la medianoche. Los discípulos estaban cansados y se dormían, mientras Jesús oraba y se angustiaba.
De ahí lo deben haber conducido a una celda, donde pasó el resto de la noche. Allí tuvieron lugar las negaciones de Pedro. Lucas (22, 66) dice que “al hacerse de día… le condujeron al Sanedrín”. Es decir, entre las 5:30 y 6:00 AM del 14 de Nisán, tuvo lugar el juicio de Jesús ante el Sanedrín.
A primera hora de la mañana “se levantaron todos y llevaron a Jesús ante Pilato” (Lucas, 23,1). Es decir, que Jesús fue conducido al Pretorio entre las 8:30 y 9:00 de la mañana de ese día, donde fue juzgado por el prefecto romano de Judea, Poncio Pilato.
Con posterioridad, San Juan (19,14) dice que era “la parasceve de la Pascua, más o menos la hora sexta”; y en 19,16: “entonces lo entregó para que lo crucificaran. Y se llevaron a Jesús”. La hora sexta, en el sistema romano usual en la época, era entre las 11:00 y las 12:00 del mediodía. Desde el Pretorio, que pudo haber estado probablemente ubicado en el Palacio de Herodes (algunos creen que funcionaba en la Torre Antonia), hasta el Calvario se podría haber demorado, en la época, entre veinte y treinta minutos, cargando un pesado madero, bajo los latigazos, el sol, la sed y la fatiga de un ser humano, que venía siendo torturado desde hacía doce horas; y con caídas constantes.
Jesús junto a Pilato
Pilato entrega a Jesús para que lo crucifiquen (película La Pasión de Cristo, Mel Gibson, 2004)
Con lo cual, la crucifixión, una vez llegado al Gólgota, pudo haber tenido lugar entre las 11:30 y las 12:30.
Marcos (15, 34) nos dice cuándo murió Jesús: “Y a la hora nona, exclamó Jesús a gran voz, diciendo: ‘Eloi, Eloi, ¿lama sabachthani?’ que declarado, quiere decir: Dios mío, Díos mío, ¿por qué me has abandonado?” y dando “una gran voz, expiró”. La hora “nona” eran las 15:00 horas. Era precisamente la hora del sacrificio del cordero pascual; que cada familia judía iba a comer durante la noche de este 14 de Nisán.
Luego “Tomaron pues el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos con especias, como es costumbre de los Judíos sepultar” (Juan, 19,40). Ésto tuvo que suceder antes de la puesta del sol (18:00 horas de ese día 14).
Ahora, ¿cuándo exactamente murió Jesucristo, de acuerdo al calendario gregoriano? Los cuatro evangelistas coinciden en que Jesús fue crucificado por orden de Poncio Pilato. Pilato fue prefecto (gobernador romano) de Judea entre los años 26 y 36 DC (según lo indica el historiador judío Flavio Josefo). Ergo, Jesús debió haber sido crucificado en ese lapso.
Los cuatro evangelistas sostienen que murió en la parasceve de la Pascua. Es decir, el 14 de Nisán. Ahora bien, dice Lucas que Juan el Bautista comenzó su ministerio el año decimoquinto del imperio de Tiberio César y sabemos que Tiberio asumió como emperador el año 14 DC. 14 más 15 da igual a 29. Es decir, que Juan empezó a predicar a partir del año 29 DC. Entonces, podemos desechar los años anteriores al 29 DC; ya que sabemos que Jesús empezó a predicar después del ministerio de Juan el Bautista. Con lo cual, Jesús debió haber sido crucificado necesariamente entre los años 29 y 36 DC.
El evangelio de San Juan registra tres pascuas durante toda la vida pública de Jesús: una después de la celebración de las Bodas de Caná, otra cerca del episodio de la multiplicación de los panes y la tercera, después de la resurrección de Lázaro, coincidiendo con la Semana Santa. Por eso se suele comúnmente decir que la vida pública de Jesús duró tres años.
Sin embargo, el Ministerio de Jesús tuvo, como mínimo, que abarcar dos años. Suponiendo que su vida pública empezó antes de la Pascua del año 29 DC tenemos: las Pascuas de los años 29, 30 y 31. Con lo cual, su Ministerio no pudo durar menos de dos años. Dicho lo cual, tendríamos que descartar los dos primeros años: 29 y 30 DC. Jesús tuvo que ser crucificado, necesariamente, a partir del año 31 y hasta el 36 DC.
Según la tradición cristiana incuestionada e inmemorial, Jesús resucitó un domingo (el primer día de la semana, según señalan varios evangelistas). Eso quiere decir, que fue crucificado un Viernes (tres días antes, según la forma de contar de los judíos en la época). Entre los años 31 y 36 DC el único que el 14 deNisán cae Viernes es el año 33 DC.
Es decir, que la fecha históricamente aceptada de la muerte de Nuestro Señor Jesucristo es el Viernes 3 de Abril del año 33 DC.