Milei no ahorró calificativos al referirse al dirigente industrial, a quien tildó de “ladrón” y responsable de haber “arruinado el país con Duhalde y toda su banda”.
En un tono de indignación compartida por quienes padecieron la crisis de 2002, el jefe de Estado reafirmó que “ese le cagó a los argentinos 30 mil millones de dólares” y exhortó a la población a no ser indiferente: “cuando pase De Mendiguren díganle lo que nos costó”.
El Presidente llegó a definirlo como un “sorete” y una “mierda humana”, responsabilizándolo directamente por la “decadencia inmunda” que sobrevino tras el fin de la convertibilidad.
En el marco de esta confrontación, el Gobierno recordó que la política ha sustraído un total de 45 mil millones de dólares a los argentinos en años recientes, sumando los 15 mil millones de la salida de la convertibilidad y los 10 mil millones de reservas utilizados por Cristina Kirchner.
Para erradicar estas prácticas, el Ejecutivo impulsa una reforma de la Carta Orgánica del BCRA bajo una premisa ineludible: “los que sancionen leyes que alteren el equilibrio fiscal van a terminar presos por asociación ilícita”, marcando el fin de la era donde los responsables del saqueo estatal caminaban con total impunidad.