La vieja política vuelve a mostrar su rostro más decadente. En lugar de acompañar el rumbo de cambio que la sociedad eligió, figuras enquistadas en el poder prefieren rendirse ante el pasado. Así lo demostró Miguel Ángel Pichetto, jefe del bloque Encuentro Federal, quien solicitó autorización judicial para visitar a Cristina Fernández de Kirchner en su prisión domiciliaria. El dato fue revelado por el periodista Carlos Pagni y generó repercusiones inmediatas en el ámbito parlamentario y judicial.
El pedido de Pichetto se enmarca en una serie de declaraciones públicas en las que cuestionó el fallo en la causa Vialidad, que condenó a la expresidente a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. El diputado sostuvo que la resolución judicial, confirmada por el Tribunal Oral Federal Nº 2 y ratificada por la Corte Suprema, contiene inconsistencias en la proporcionalidad de las penas.













