Luego de que haya salido a la luz el caso de Carlos Carro, quien lleva más de cuatro años detenido tras ser acusado falsamente por su hija, Jazmín Carro, apareció en escena la imagen del "Polo de la Mujer", en la provincia de Córdoba.
En los últimos años, ganó visibilidad el creciente número de hombres detenidos sin condena bajo acusaciones de género, muchas de las cuales, según denuncian los familiares, están basadas en denuncias falsas impulsadas por sectores ideologizados dentro del poder político y judicial.
Este fenómeno se vio impulsado por la figura del "Polo de la Mujer", una entidad dependiente del Ministerio de la Mujer de Córdoba, que podría ser tranquilamente catalogada como una "organización terrorista".
El terrorismo puede ser definido como "el uso sistemático del terror, utilizado por una amplia gama de organizaciones, grupos o individuos en la promoción de sus objetivos", algo que, según numerosos testimonios, el Polo de la Mujer hace a la perfección al servir como una herramienta de persecución hacia los hombres.
Los datos revelan que más del 60% de la población carcelaria en Córdoba corresponde a personas detenidas sin condena por delitos relacionados con cuestiones de género, entre ellas muchos hombres que, tras ser acusados falsamente, vieron sus vidas y familias destrozadas, sin posibilidad de reparación.
El Polo de la Mujer y otros grupos feministas radicales son criticados por gran parte de la sociedad por utilizar herramientas legales para impulsar una ideología que, en lugar de buscar la equidad, se convierte en un medio de persecución y destrucción de la vida de hombres inocentes.








