Aunque cumple una condena de prisión domiciliaria, Cristina Kirchner fue vista circulando por la vía pública durante una salida autorizada para un control médico
En una Argentina que ha decidido abrazar el cambio y la transparencia bajo la gestión del Gobierno Nacional, la impunidad del pasado comienza a desmoronarse, aunque ciertos privilegios para la casta política aún persisten. En las últimas horas, la sociedad civil manifestó su repudio tras la viralización de material audiovisual que expone la laxitud con la que se maneja Cristina Kirchner, quien cumple una condena de seis años de prisión por la causa Vialidad.
El foco del conflicto se originó en la plataforma TikTok, donde un usuario difundió imágenes que muestran a la ex mandataria —detenida bajo el régimen de prisión domiciliaria desde junio de 2025— descendiendo de un vehículo y caminando libremente por la vereda en el barrio de Constitución.
Cristina Kirchner
Lo que generó un verdadero revuelo en las redes sociales fue que la condenada se desplazaba sin ningún tipo de acompañamiento policial uniformado, una imagen que muchos usuarios interpretaron, desde la indignación, como una muestra de la libertad que aún conserva quien fuera jefa de Estado entre 2007 y 2015.
Entrando en el detalle de la jornada, el hecho ocurrió presuntamente este miércoles. Según el registro del vecino que capturó el video, la líder populista salió de su residencia en San José 1111 a las 9:15 y regresó a las 14:07. A pesar de que fuentes judiciales confirmaron que la salida fue para cumplir con un "control médico", el despliegue no dejó de ser llamativo: estaba escoltada por cuatro hombres vestidos de civil, entre los que se encontraba su custodio histórico, Diego Carbone.
Desde su entorno intentaron minimizar la situación aclarando que las personas que cumplen prisión domiciliaria, cuando van a controles médicos, lo hacen sin custodia policial, solo requiriendo autorización de la Justicia. Sin embargo, la actitud desafiante de la referente peronista se mantiene intacta; al bajar del auto, se tomó el tiempo de saludar con su mano izquierda a una mujer que le gritaba frases de admiración, antes de ingresar al edificio donde se encuentra recluida.
Cristina Kirchner
Este episodio no es aislado. Tan solo un día antes, el martes, la condenada salió al balcón de su hogar para arengar a las columnas de la Marcha Federal Universitaria que se desviaron hasta su domicilio. Cabe destacar que su búnker en San José 1111 se encuentra a menos de dos cuadras de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, un foco de constante actividad política opositora al gobierno de Javier Milei.
Mientras la ex presidenta intenta mantener su relevancia política desde el encierro, el Tribunal Oral Federal 2, liderado por el juez Rodrigo Giménez Uriburu, avanza con firmeza. El tribunal aguarda una respuesta de la Corte Suprema de Justicia para proceder con el decomiso de bienes, una medida que busca recuperar para el Estado las propiedades de Cristina Kirchner y su socio Lázaro Báez —quien también recibió una pena de seis años— obtenidas mediante la adjudicación fraudulenta de obras viales en Santa Cruz. A pesar de que la defensa presentó esta semana un recurso extraordinario, la determinación de la Justicia, respaldada por el nuevo clima de época que vive el país, parece encaminarse finalmente hacia la reparación del daño patrimonial causado por el kirchnerismo