En un contexto de transición económica y tras conocerse el último dato del INDEC, que marcó una inflación del 3,4%, el presidente Javier Milei decidió enfrentar el escenario sin evasivas y con un mensaje directo al núcleo del problema inflacionario. Lo hizo durante su exposición ante empresarios en el AmCham Summit 2026, donde no solo reconoció el impacto negativo del dato, sino que además explicó las causas estructurales detrás de la suba y defendió el rumbo económico adoptado por su gestión.
Lejos de esquivar la cifra —que representó una suba frente al 2,9% de febrero— el mandatario marcó una diferencia con la política tradicional: “Habitualmente los políticos cuando reciben un mal dato suelen fingir demencia o hablar de cualquier otra cosa. Nosotros tendríamos un montón de cosas buenas para hablar el día de hoy, pero como soy Milei y detesto la forma de hacer las cosas de la política tradicional, y como odio la inflación, y como el dato no me gustó y me repugna, voy a hablar de inflación”.
Desde esa base, el Presidente planteó la necesidad de comprender el fenómeno: “Una de las cosas importantes con esto es explicar y tener claro lo que está pasando. Es el primer paso para encontrar una solución. En ese sentido, tenemos que entender por qué 3,4%, por qué la inflación viene subiendo”, y aseguró que el Gobierno tiene claridad sobre el proceso y confianza en una desaceleración futura: “También les voy a explicar por qué estamos convencidos de que la inflación para adelante va a bajar”.
En su análisis, Milei identificó factores extraordinarios que condicionaron la dinámica inflacionaria. Recordó que la economía enfrentó “dos shocks de características descomunales” a mediados del año pasado y destacó que, pese a ello, se había alcanzado una inflación de 1,5% en mayo, “luego de que Manuel hiciera esa extraordinaria elección en CABA”. Sin embargo, denunció una ofensiva política contra su programa económico: “A partir de ese momento comenzó un ataque feroz de la política, al corazón del modelo. El Congreso pasó más de 40 leyes intentando romper el equilibrio fiscal. No lo lograron”.
En esa misma línea, subrayó la magnitud de las tensiones financieras: “Argentina enfrentó una corrida por el equivalente al 50% del M2. En cualquier momento de la historia, Argentina hubiese volado por los aires. No solo que no voló, sino que recibimos un fuerte respaldo en las urnas. Le sacamos 17% al kirchnerismo y dimos vuelta la elección en PBA”, interpretando ese resultado como una señal clara de respaldo social al cambio de rumbo: “La gente no quiere volver al pasado”.
El Presidente también aportó indicadores técnicos para sustentar su expectativa de desaceleración: “Si ustedes miran la inflación mayorista, la que se adelanta, viaja en torno al 10%. Tenemos que terminar de acomodar los precios relativos y converger hacia ahí”, y llamó a evitar respuestas apresuradas: “Lo que hay que hacer es tener paciencia. No hay que desesperarse. Cuando uno se desespera toma malas decisiones. Nosotros no vamos a ir en contra de la teoría económica y de la evidencia empírica”.
En un tramo más técnico, explicó que el fenómeno actual responde a un shock monetario previo: “Lo que ocurrió en la segunda mitad del año pasado fue una monstruosa caída de la demanda de dinero… por el equivalente a 41 mil millones de dólares”. Detalló que, ajustando por encajes, “la base monetaria medida en dólares cayó a niveles de los 20 mil millones”, es decir, “a la mitad del promedio que tenía el gobierno anterior con una inflación que viajaba al 1,5% diario”.








