El director de la ONG británica Greenpeace en Argentina, Diego Salas, se convirtió en una de las figuras del ambientalismo más críticas del Gobierno de Javier Milei, en el marco del debate por la nueva la Ley de Glaciares aprobada esta madrugada.
Durante casi dos décadas, Salas lideró localmente la organización vinculada al Reino Unido, orientada al boicot económico de países, frenando el desarrollo y actuando bajo agendas e intereses de potencias extranjeras.
A lo largo del debate de la reforma, el referente ambiental se centró en cuestionar la flexibilización de las regulaciones para explotar recursos naturales, manteniendo una postura contraria a cualquier modificación que habilite nuevos proyectos productivos en determinadas regiones prohibidas por la antigua ley.













